Este sábado por la mañana hemos estado participando en la primera de las mesas ciudadanas para avanzar en la preparación del XVIII Congreso de Eusko Ikaskuntza, que bajo el título “El futuro que nos (re)une” tratará de plantear escenarios y propuestas de futuro para Vasconia.

Esta primera mesa abordaba el futuro socio-económico (otras abordarán la estructuración socio-política, la realidad socio-cultural y el euskera en el futuro). Un tema amplio, que se situaba a partir de un esquema (ver imagen más abajo) que presentaba las claves del contexto a nivel global y local; las palancas y una serie de valores y capitales sociales que favorecen el desarrollo a futuro; todo ello atravesando tres subtemas o ejes diferenciados pero interdependientes (apoyados en tres documentos de trabajo), como son:

  1. Hacia un modelo propio de bienestar y cohesión social (esp /eusk), que incluye todo lo relativo al sistema de garantía de ingresos, pensiones, niveles de desigualdad, pobreza o precariedad, cuidados y dependencia…
  2. Estrategias territoriales y sostenibilidad (esp /eusk). Un eje un tanto bipolar, que en el esquema matriz se centraba en cuestiones como ordenación territorial, equilibrio entre lo urbano y lo rural, espacios de proximidad o sostenibilidad ambiental; pero luego en realidad, en el documento concreto, parecía centrarse mucho más en modelo productivo-empresarial (para mezclarse peligrosamente con el eje 3).
  3. Modelos de empresa y de relaciones laborales (esp /eusk), en relación con nuevas economías, peso del sector industrial, tamaño de las empresas, inversión en I+D, robotización, paro estructural…

¿Dónde quedó la ordenación territorial? ¿error puntual o fallo del sistema?

Nosotras hemos participado en la mesa 2 con la sensación esquizofrénica de que en realidad los temas a tratar pertenecían en realidad a la mesa 3 y que los temas pertinentes a la mesa 2 estaban quedando desatendidos o fuera de foco. Esto que comenzaba siendo una sensación interior rápidamente ha sido puesto sobre la mesa por uno de los participantes, dejando en evidencia un posible error.

Un error que además probablemente más allá de lo puntual en esta situación concreta, puede resultar sintomático o ser reflejo de algo más grave, de un fallo de sistema (o velada estrategia, consciente o inconsciente), que afecta a la sociedad vasca, y que tiene que ver con cómo en Euskadi entendemos el desarrollo económico-territorial de manera sesgada y limitada, supeditada a lo mercantil-empresarial-industrial. Ese mismo sesgo -o el coger la parte por el todo-, se ve por ejemplo en la manera de entender la RIS3 o en la conformación de departamentos de desarrollo económico e infraestructuras como los que por ejemplo tienen actualmente el Gobierno Vasco o la Diputación de Bizkaia.

Así, en nuestra mesa no se ha hablado de cuestiones clave a la hora de pensar sobre economía y territorio, como son por ejemplo: las D.O.T., nuestra dependencia energética y alimentaria, la competencia entre territorios en cuanto a modelo productivo e infraestructural, la necesidad de una mayor cohexión territorial, el exceso de externalidades negativas de los núcleos urbanos sobre el resto del territorio, etc.

¿Hacia una gobernanza interterritorial cooperativa y corresponsable?

Además de sobre la necesidad de recuperar el foco sobre la idea de “ordenación territorial”, de lo que también se ha hablado mucho en nuestra mesa es de modelo de gobernanza, de una mayor relación y coordinación entre los distintos agentes institucionales que conforman Euskal Herria, de una verdadera colaboración interdepartamental e interinstitucional. Algo que en una medida importante tiene que ver con un profundo proceso de innovación pública, tanto de las políticas, como de los modos de funcionamiento de lo público. Algo que frente a la deriva neoliberal, marcada por el intento de colapso de lo público a través del creciente vaciamiento, privatización, descapitalización y desvalorización de lo público, proponga su renovada puesta en valor. Un ensanchamiento de lo público hacia lo común, desde nuevas fórmulas de subsidiariedad y de una mucho mayor y más corresponsable relación entre lo público, lo privado y lo social (nosotras ahí apuntábamos de nuevo eso que ya hemos dicho otras muchas veces, de hacer del “Bien común, auzolana” algo que no sólo sea un retórico eslogan de gobierno, sino que sea una verdadera estrategia de futuro).

¿El (excesivo) peso de lo industrial?

Otro de los debates en la mesa ha tenido que ver con “lo industrial”, con la tradición y el carácter de lo industrial en Euskadi, con que “en eso es el lo que somos buenos y es lo que hay que reforzar”, con las 4.0 como posibilidad o como mantra homogeinizador, o con la hegemonía de las tecnologías duras frente a las blandas (ver Todo lo que siempre quisiste saber sobre tecnologías blandas).

Nosotras en este debate teníamos las de perder. Hemos estado en franca minoría, aunque reconocemos que vamos ganando cierto terreno y quizá, al menos en lo retórico, se abren posibilidades de contemplar la diversificación de vías o apuestas, de entender que un ecosistema no conviene que sea un monocultivo, y que no se trata solo de fortalecer eso en lo que tradicionalmente hemos centrado nuestro modelo productivo, sino en abrir oportunidades de futuro hacia otros yacimientos de actividad (emergente, disruptiva, de nicho…) con potencial de crecimiento, producción de valor, generación de externalidades positivas y transferencia a otros ámbitos de actividad, etc.

¿Otros ingredientes que incorporar al debate?

Nosotras, allá donde vamos, solemos llevar nuestra batería de ideas clave en la mochila. Esta vez, dado el marco de trabajo, las que tratamos de poner en juego, fueron:

  • Poner en cuestión esa idea sobrentendida de que en Euskadi ya sabemos cooperar y que colaboramos de manera habitual.
  • Introducir en el modelo productivo y de generación de valor, factores transformadores como lo libre, lo abierto y lo co- (ver #EUSAKDI P2P, el lugar más copiado del mundo).
  • Pensar la dimensión no solo a lo grande, sino en claves de distribuido, P2P, red
  • Pasar de la centralidad del paradigma de empleo al de trabajo y actividad, contemplando de forma equilibrada lo productivo y reproductivo y premiando más la idea de compromiso que de ocupación (ver Es el tiempo de la sosteVIDAbilidad).
  • Repensar (de nuevo, sin inercias ni pleitesías) el Sistema Vasco de Ciencia Tecnología e Innovación, incorporando lógicas de inteligencia colectiva, ciencia ciudadana, living labs, innovación social, etc.
  • Y lo que bien podría ser el elefante invisible en este debate. Abordar una transformación económica que definitivamente quite el foco del modelo Capitalista (de retribución al capital) como modelo de desarrollo deseable y sostenible, para potenciar modelos relacionados con la Economía Social y Solidaria y sus posibles variantes y familias, que en cualquier caso ponen en el centro a las personas y lo comunitario y operan bajo una lógica de triple balance: impacto ambiental / económico / social (ver Agitando las economías).

Y sobre la jornada ¿qué?

Aquí van algunos apuntes (impresiones personales subjetivas) sobre los cómos:

  • ¿No haría falta un filtrado-contraste intermedio entre el trabajo desarrollado por los grupos de expertas y las mesas ciudadanas?
  • ¿Cuándo hablamos de “mesas ciudadanas”, nos dirigimos a ciudadanía o a profesionales / ciudadanía experta?
  • ¿Realmente el espectro socio-demográfico de las personas participantes por ejemplo en esta primera mesa son representativos de la sociedad vasca y más aún de la sociedad vasca que debe pensar nuestro futuro? (Pocas mujeres, menos jóvenes, menos migrantes).
  • ¿No se vuelcan demasiadas expectativas sobre los posibles resultados de una mañana de trabajo, entre gente diversa que no se conoce, que ha hecho un acercamiento muy somero a los materiales preexistentes y a la que se plantea una metodología demasiado abierta, poco enfocada y que prima lo consensual frente al contraste de posiciones?
  • ¿No faltaba en las mesas la figura de la persona relatora que habría podido hacer un verdadero resumen de lo trabajado-planteado en cada mesa, además de recoger el pulso de las mismas, los debates suscitados, más allá de la frialdad difícilmente interpretable de forma cualitativa de lo trasladado a los posits?
  • ¿No habría sido necesario algún tipo de rotación-contraste entre mesas y/o ejes o al menos alguna pequeña puesta en común final?

Pero ante todo, agradecer a Eusko Ikaskuntza el esfuerzo por organizar un proceso de reflexión de esta dimensión y calado. Aún con sus pequeñas imperfecciones es sugerente y tiene mucho valor. Y por el camino vamos aprendiendo y mejorando entre todas. Porque aunque digamos que sí, que esa es una de las características de “lo vasco”, en realidad no estamos tan acostumbradas, no sabemos trabajar cooperativamente, nos cuesta colaborar… Por eso ejercicios de este tipo son tan importantes, porque nos hacen poner a punto algo tan importante como es lo CO-.

Y sobre todo, agradecer a Arrate e Iker por el compromiso, el cuidado y por poner empeño en que hayamos ido a pasar ahí la mañana del sábado.

¡SEGUIMOS!

Imágenes:
– Dibujando la situación actual de la estrategia productiva vasca (un ejercicio propuesto por TZBZ durante la dinámica de trabajo).
– Esquema del libro verde “Cohesión y solidaridad”, Capítulo Socio-económico.
– Ecosistema de economías transformadoras, Álvaro Porro.