Ha llegado el momento de apoyar la innovación ciudadana

La innovación ciudadana, desde hace más de quince años, está madurando, extendiéndose, articulándose en red, en definitiva, poniéndose a prueba, con la ciudadanía en el centro. Tras el tremendo golpe que está significando el COVID19, ahora es el momento de afrontar una nueva fase de reconstrucción socioeconómica donde las respuestas y soluciones son experimentos sociales que deben contar con la imprescindible implicación de la ciudadanía. Entramos en tiempos de innovación forzosa, y la innovación ciudadana se ha convertido en la clave para generar la base social necesaria  que permita levantar en palanca las próximas transformaciones. Este proceso refuerza la confianza social en lo público, en tanto que hace partícipe a la ciudadanía de las soluciones a problemas complejos democracias complejas.


Documento elaborado por Ricardo Antón (ColaBoraBora / Wikitoki) y Laia Sánchez (Citilab) 
a partir de lo trabajado en el colaboratorio ¿Y si nos enredamos?, desarrollado durante la COVID19 entre los días 27 y 30 de abril de 2020 en el marco de Frena La Curva, en el que participaron más de una docena laboratorios y 150 agentes activos del ecosistema de innovación ciudadana.

Mayo 2020.

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TIEMPOS COMPLEJOS, MEDIDAS AUDACES

Esta pandemia nos aboca a vivir una crisis compleja, llena de incertidumbre y de cambios. Aunque las señales llevaban tiempo emitiéndose, no las captamos a tiempo, o no las quisimos escuchar y al final se han evidenciado de tal manera que nos han obligado a parar a nivel planetario. Y ahora, después del confinamiento, resulta ineludible abordar muchos grandes retos y desafíos que son locales, estatales y globales a la vez. 

Por eso, hay que aprovechar esta situación en la que es necesario impulsar la recuperación y la regeneración para acelerar las transformaciones que teníamos pendientes. Estos cambios afectan a nuestra convivencia, a nuestros modelos productivos, y en gran medida vuelven a situar lo público en el centro de nuestro sistema social, político, económico y cultural. 

Al enfrentarnos a una situación crítica va a ser clave enfocar las estrategias de reconstrucción con una visión progresista y regeneradora, especialmente si queremos convertirla en una oportunidad para acometer la transición desde el mundo colapsado del que venimos, hacia otras posibilidades más sostenibles, responsables y equitativas. 

Además, para recuperar la confianza colectiva tras las medidas de distanciamiento social necesarias para frenar la curva de contagios, vamos a tener que contener y enfrentar una nueva curva altamente tóxica: la curva de la crispación y polarización provocada por agentes con intenciones partidistas que abanderan los nuevos populismos. 

Sabemos que la recuperación de la confianza se consigue gracias a las medidas de soporte social que ya se están tomando, pero también debe hacerse buscando y potenciando medidas audaces y nuevas formas de participación y gobernanza que refuercen los valores democráticos e impliquen a la ciudadanía en el proceso de reconstrucción social. Acciones basadas en compartir, co-crear, cuidar e innovar colectivamente para responder juntas a las dificultades que enfrentamos. Sigue leyendo

La nueva normalidad es la sosteVIDAbilidad

Ahora que ya estamos en pleno proceso de desescalada ¿qué quedará de todos esos posibles cambios de los que se ha venido hablando en el tiempo de cuarentena? ¿qué cambiará a parte de la mascarilla como nuevo complemento de moda, la convivencia desde la distancia de seguridad, las playas dinámicas o el rugby sin melés?

Probablemente, uno de esos necesarios cambios tenga que ver con replantear nuestros tiempos y formas de trabajo. Para muchas a las que por obligación o devoción, trabajo y vida ya se nos mezclaban en exceso, la cuarentena nos ha hecho más aún evidente la complicación de equilibrar lo productivo y lo reproductivo. Hemos aprendido que el teletrabajo, sin medidas de (auto)regulación, puede convertirse fácilmente en una cárcel disfrazada de falsa autonomía. Los tiempos de dedicación a crianzas, cuidados o tareas domésticas, se han maximizado al no poder ser delegados. Los multiactivismos digitales o barriales han fagocitado momentos de convivencia y descanso. Entre unas cosas y otras, nos ha quedado claro que ¡eso de conciliar no es tarea fácil ni siquiera sin poder salir de casa!

Por eso, para que la nueva normalidad hacia la que nos encaminamos sea verdaderamente nueva, hemos aprovechado estas semanas confinadas para publicar una batería de casos prácticos de la Guía de la sosteVIDAbilidad. Os invitamos a, además de repasar y aplicar los trucos y remedios que ofrece la guía, conocer las experiencias de gente que ya lleva tiempo experimentando e implementando medidas para, trabajando, ir consiguiendo poner la vida en el centro. Esperamos que los casos de CivicWise, Cola de perro, Germinando, Goenaga Yogur, Hiritik-At, Iacta Coop, Korapilatzen y Charamel Gozotegia os resulten tan inspiradores como a nosotres. ¡Bájate sus fichas!

La Guía de la sosteVIDAbilidad es uno de los tesoros que nos dejó nuestra compañera Rosa antes de irse a estudiar un máster de diseño de servicios al Royal College of Arts. Justo ahora está preparando su proyecto de fin de máster ¡Desde aquí aprovechamos para mandarle toda la fuerza para el proyecto y para el futuro!

¡¡¡GRANDE ROSA!!!

De vuelta a la Residencia Bherria

El 14 de marzo comenzábamos el confinamiento después de terminar precipitadamente la Residencia Bherria (12-13 de marzo). Un encuentro de día y medio de duración donde se dieron cita técnicas de la administración pública de diferentes municipios de Euskadi y del estado, para trabajar juntas en fortalecer proyectos de activación ciudadana en sus localidades.

Entre aquellos días y hoy se han sucedido las urgencias propias de la crisis y unas cuantas iniciativas en las que nos hemos ido enredando y que os hemos ido compartiendo. También en estos días hemos ido preparando, junto al resto de equipo de Bherria, los retornos de lo que -estamos convencidas- fue una significativa experiencia para la profundización y mejora de proyectos de colaboración público-social.

Os proponemos un repaso de estos materiales a modo de visita guiada por los resultados de las Residencia:

Para entrar en calor, empezamos por el vídeo resumen del encuentro. Es un relato compartido entre las participantes de la residencia y que transmite el ambiente, el espacio, el ritmo de parte de las acciones, y nos ayuda a poner cara a las protagonistas.

Para esta edición de Bherria hemos elegido el formato residencia que nos ha permitido combinar diferentes ritmos de trabajo al alternar acciones formales e informales. Este formato, intensivo y convivencial, aporta concentración a la experiencia y aumenta la potencia relacional del encuentro. Cada participante llegaba a la residencia con un proyecto en el que tuviera implicación para analizarlo y trabajarlo en/desde tres dimensiones: la colaboración intrainstitucional, la colaboración público-social y la colaboración interciudadana.

Uno de los puntos fuertes de la residencia han sido los dispositivos de trabajo, que han sido diseñados para alternar la reflexión individual y el trabajo colectivo, y facilitar la puesta en común con el resto de personas de cada equipo. Tras la residencia constatamos que han demostrado ser eficaces para analizar el proyecto de forma exhaustiva, focalizar los puntos de fricción y potencia, visualizar el proyecto en su complejidad y ordenar las preguntas a responder y los pasos a dar (opinión refrendada por la buena valoración de las participantes ;D). Todos los dispositivos están explicados, detallados y accesibles on-line. Pueden descargarse para su libre uso y distribución.

A parte del trabajo de mejora de cada proyecto en particular, en la residencia asumimos el compromiso de extraer y consensuar una serie de aprendizajes que compartir en abierto. Un compendio de aspectos esenciales a tener en cuenta en proyectos de fomento de la activación ciudadana a modo de ‘acciones que funcionan’, elementos a tener en cuenta o, incluso, una posible ‘hoja de ruta’ para acometer retos. Finalmente han sido alrededor de 80 medidas agrupadas en 18 puntos diferentes y que hacen referencia a los tres ejes de trabajo.

Toda esta información está recogida en el informe de la Residencia Bherria que además incluye los post previos en los que se presentan los proyectos inspiradores invitados y la evaluación por parte de las participantes, y una reflexión sobre la colaboración público social como modo de enfrentarnos a las actuales necesidades de transformación.

Para terminar con este repaso, queremos hacer una reflexión que nos resuena con fuerza. Uno de los aprendizajes-recordatorio más valiosos que extraemos de la Residencia es el cuidado de las relaciones en los procesos de colaboración. La importancia de reconocer a quienes ‘hacemos juntas’ y de dar visibilidad a quienes desempeñan roles y/o tareas más invisibilizadas. Desde aquí queremos agradecer el trabajo realizado a todas las personas con las que hemos trabajado para desarrollar la Residencia Bherria y sus retornos Raúl Fernández de Pinedo, Josune Urrutia Asua, Diego Sanz (Vudumedia), Olga Ruíz y nuestras compañeras habituales en el equipo de coordinación de Bherria: Arantxa, Ainara y Asier de Komunikatik y Asier Gallastegi. Sin un equipo así, nada de esto podría haber ocurrido.
MILA ESKER DENOI!! 

La cuarentena ya son más de 40 días

Hoy empieza nuestra sexta semana de cuarentena. Lo que al principio parecía una película distópica, luego se ha ido convirtiendo en una serie con más capítulos de los deseados y parece que igual habrá hasta más de una temporada. Por ahora ya se están preparando secuelas con títulos como “El día después” o “La nueva normalidad”. 

Ya no son ficciones de las que ser espectadoras, sino realidades en las que debemos ver si colectivamente somos capaces de escribir nuestros propios guiones o simplemente vamos a ser una multitudinaria masa de extras. Nosotras, como siempre, intentamos hacer nuestra pequeña aportación para tratar de que sea más lo primero que lo segundo. Os compartimos algunas píldoras para alimentar esa posibilidad.

Desde su inicio estamos involucradas en Frena La Curva, un proyecto que nació siendo un foro de iniciativas, evolucionó a un mapa geolocalizado para el apoyo mutuo y ya se ha extendido por más de quince países. Justo hoy se ponen en marcha dos iniciativas pensando ya más en el día después y que van a estar en marcha hasta el 2 de mayo. Por un lado DESAFÍOS COMUNES que busca apoyar a 10 proyectos que aborden retos socialmente transformadores que poder escalar y transferir; y por otro, el colaboratorio ¿Y SI NOS ENREDAMOS?, desde donde queremos pensar juntas sobre cómo articular el ecosistema estatal de innovación ciudadana. 

Además nos sumamos como colaboradoras de Ciudades Comunes, un encuentro online los días 23 y 24 de abril desde Argentina, para repensar la co-construcción de la ciudad y proyectar escenarios futuros para lo público y lo común a partir de la actual crisis sanitaria global. Todo se organiza en torno a seis ejes sobre los que conversar: Ciudad inclusiva, Gobierno abierto, Desarrollo regenerativo, Laboratorios cívicos, Hábitat y justicia social y Posdomesticidades.

También compartimos un poco de lectura. En Bherria nuestro principal eje de trabajo es el favorecer nuevas formas de colaboración público-social. En esta pandemia se están dando muchas claves en este sentido y en este texto reflexionamos y nos interrogamos sobre algunas de ellas (conectar agentes diversos en iniciativas mutantes, atender lo emergente, potenciar lo distribuido, apostar por lo común, libre y abierto) y ponemos algunos ejemplos de cosas concretas que están sucediendo.

Y terminamos con algo que celebrar. Llevamos un montón de días sin ir a Wikitoki, y en medio de todo eso hoy es el cumpleaños de nuestra host, esa que tanto nos cuida, que está pendiente de todo. No vamos a poder abrazarla y darle un tirón de orejas presencial, pero a modo de pequeño homenaje, compartimos “Un relato colectivo”, algo en lo que ella ha estado muy implicada, que es el resultado de la residencia experimental de Laura Latorre y Guillermo Vera, donde se escribe de una manera cercana, cotidiana, vivencial, una pequeña historia sobre de qué va eso de Wikitoki. ZORIONAK ISA!

Aún nos queda un buen rato para seguir en casa.
Aprovechemos para pensar que querremos cambiar cuando salgamos.

Abrazos confinados.
¡NOS VEMOS EN LAS CALLES!

Viralizando constelaciones

¿Qué? ¿Cómo van los primeros días de cuarentena?
Nosotras estamos entre el teletrabajo, el mediactivismo, la memética, los cuidados caseros y el ser conscientes de que los efectos colaterales que tiene todo esto, sobre todo, como siempre, a quienes más afectan es a las más vulnerables.

Esperamos que este tiempo de confinamiento nos sirva al menos para pensar un poco más sobre cómo hemos llegado hasta aquí. ¿Queremos que todo termine cuanto antes para volver a la rutina o estaría bien tratar de cambiar aspectos relacionados con nuestro modelo productivo globalizado, nuestra dependencia del papel higiénico e internet, o nuestra falta de matices entre el no es para tanto y el estado de excepción?

Para alimentar la reflexión y teniendo en cuenta que parece que estas semanas vamos a tener tiempo para dedicarlos a degustar contenidos digitales, os proponemos explorar un proyecto que no encontraréis en las parrillas de programación de las grandes operadoras de contenidos de entretenimiento. Se trata de Constelación de los Comunes (CC), un proyectazo de esos de los que es un lujo formar parte, coordinado por Palmar Álvarez-Blanco, que coge forma de archivo de comunidades de prácticas de orientación y aspiración anticapitalista y autogestionadas. En su primera edición reúne un conjunto de 45 conversaciones documentadas en formato audiovisual y textual. Un relato coral que señala posibles caminos no exentos de contradicciones y obstáculos. Una invitación a sumergirse, constelar, curiosear, derivar, tomarse el tiempo para conocer iniciativas relacionadas con derechos, artivismo, género, ecología, trabajo, vivienda, economías sociales, capacitación mediática, educación expandida, cuidados, migración, procesos políticos…

– Aquí puedes acceder directamente a todos los agentes entrevistados.
– Aquí te puedes descargar en pdf “En ruta con el común Archivo y memoria de una posible constelación”.
– Y para abrir boca dejamos la videoentrevista a ColaBoraBora.

¡Seguimos en casa!
Nos vemos por las ventanas.

¿Algunas claves para el desarrollo de ecosistemas colaborativos?

Hoy hemos estado en el encuentro Bizkaia Empresa, que este año tenía como eje transversal la importancia de los ecosistemas colaborativos para el desarrollo económico empresarial. Y sí, parece que desde Diputación cada vez apuestan más por esto de la colaboración, siendo conscientes además de que su función institucional puede ser propiciar y cuidar las condiciones para que los ecosistemas y las relaciones cooperativas se desarrollen y den frutos. Desde la intervención de apertura de Unai Rementería hasta la de cierre de Ainara Basurko, pasando por un buen número de aportaciones de agentes empresariales “diversos”, se trasluce que lo colaborativo no es un discurso recurrente o una moda, sino que es algo que está calando y va produciendo efectos visibles y tangibles que favorecen la innovación y transformación, no solo de los agentes que participan en estos procesos, sino del conjunto del tejido y del territorio.

Pero estando en el buen camino conviene no acomodarse, sino ir más allá y profundizar. Y como además desde BEAZ nos invitaban a las 500 empresas que hemos acudido al BEC a hacer propuestas, pues reconociendo los pasos que ya se vienen dando, desde ColaBoraBora lanzamos algunas ideas.

  • Maximizar la biodiversidad del ecosistema para asegurar su riqueza y sostenibilidad. Superar los sesgos limitativos derivados del exceso de atención a las especies dominantes (industrial y tecnológico), para, reconociendo el valor y el papel de esas especies, saber atender y valorar también a otras especies tan importantes y necesarias (tirando del símil biológico, cuidar de grandes mamíferos pero también de los colibrís, atender a los grandes atunes sin despreciar los bancos de sardinas, y también dar valor a organismos mucho menos visibles o comprendidos como insectos, hongos, medusas, líquenes…). La verdad es que si tuviésemos que poner un pero a la jornada de hoy, iría en este sentido: nos habría gustado ver mayor diversidad sobre el escenario para ampliar el imaginario, porque además, somos conscientes de que eventos como este son en gran medida espacios de representación simbólica y de declaración de intenciones.
  • Favorecer el conocimiento y reconocimiento entre los agentes diversos que componen el ecosistema (de distinta naturaleza, dimensión, sectores, función en la cadena de valor, cultura organizativa y productiva…). Y hacerlo siendo conscientes de que la evolución de las especies, ya se ha demostrado que tiene mucho más que ver con la lógica simbiogenética y holística propuesta por Lynn Margulis, que con la competitiva selección natural darwinista que sigue imperando como paradigma cultural.
  • Atender procesos de colaboración verticales (entre agentes de un mismo sector a lo largo de la cadena de valor), horizontales (entre agentes similares potenciando el paso de la competición a la coopetición para abordar retos mayores o más complejos) y transversales (entre agentes de distintos sectores y competencias, buscando la polinización cruzada y una innovación más disruptiva).
  • Trabajar y acompañar los preliminares de los procesos colaborativos antes de apresurarse en la consecución cortoplacista de objetivos finalistas (en claves de generación de confianza, identificación de objetivos comunes y/o complementariedades, ecualización de expectativas, gestión de capitales…).
  • Premiar las relaciones simbióticas y mutualistas y penalizar comportamientos depredadores y parasitarios, para que el dinamismo y la innovación se reproduzcan en claves de equidad y reciprocidad.
  • Incorporar perspectivas y principios transformadores al desarrollo territorial económico empresarial, como los de la economía solidaria, los feminismos, el código abierto, las redes P2P o la permacultura.
  • Cultivar el espíritu y las capacidades colaborativas como claves curriculares transversales a lo largo de la vida (desde la educación formal pero también a través de comunidades de aprendizaje y practica).

Y sobre todo, ser conscientes de que a colaborar, se aprende colaborando.
¡SIGAMOS COLABORANDO!

Imagen: biopedia.com