Hacia un mundo transbiótico

A finales de 2019 Pezestudio.org y ColaBoraBora nos juntamos para remezclar dos investigaciones en las que estábamos trabajando por separado. Ciudad BIÓTICA por un lado y Diseño TRANS por el otro. El ya tan lejano 24 de enero de 2020 hicimos un taller en Az Alhóndiga para presentar nuestras intenciones y conseguir un primer contraste por parte de agentes diversos a los que nos gustaría involucrar. Desde entonces, los resultados de aquel encuentro han ido macerando, compostando, afectando a la propia investigación que casi imperceptiblemente ha ido evolucionado. Y la hemos ido podando hasta dejarla simplemente en TRANSBIÓTICA.

Mientras tanto han sucedido muchas cosas. Entre ellas, una pandemia que nos encerró en casa y ha parado el sistema a nivel global. La naturaleza ha demostrado su poder. Se han evidenciado los devastadores efectos secundarios de nuestro modo de vida, hacia nuestra propia especie y sobre el conjunto del planeta. Sigue leyendo

COCINAR JUNTES

¿Cómo confeccionar una dieta organizacional rica en nutrientes relacionales, colaborativos y corresponsables?

Viernes 18 de setiembre de 17:00-18:00h
Dentro del 8ENAD DISEÑAR ANTES DE COMER
17 y 18 de setiembre desde Murcia

 

SOMOS LO QUE COMEMOS

Organizarse es como comer. Hay platos para todos los gustos y unas dietas más saludables que otras, pero cada cual debe encontrar lo más conveniente, lo que mejor se adapte a sus gustos, condiciones y necesidades. Podemos entender la cadena trófica como una gran pirámide o como una red de relaciones ecodependientes, echarnos a la comida rápida o cultivar nuestros propios alimentos, preparar grandes pucheros compartidos o comer a base de tuppers unipersonales, comprar en el ultramarinos de la esquina o hacer la compra online. Todo son decisiones que implican modelos sociales, económicos, culturales.  Sigue leyendo

EL PRIMER DÍA DE CLASE

Hace 40 años, un día como hoy, fue mi primer día de colegio. Al ser un niño invidente me debería haber tocado cursar la EGB interno en uno de los colegios de la ONCE. Pero no fue mi caso. Tuve la suerte de que mis mpadres, junto a otres mpadres se juntaron para defender una educación no segregada para sus hijes, sino integrada en los colegios públicos de sus barrios.

Para hacerlo posible se creó una unidad de apoyo especializado (CRI – Centro de Recursos para Invidentes) que daba servicio a les profesores y les alumnes para facilitar una integración normalizada de la persona invidente en la escuela. Tras evaluar los primeros pilotos, los CRI’s se convirtieron en un servicio público del Departamento de Educación del Gobierno Vasco. Una experiencia germinal que desde Euskadi se extendió al resto del estado y que a día de hoy es un servicio consolidado, que solo en Bizkaia atiende a más de 200 alumnes. Y sí, ya son 40 años… ZORIONAK!!!

Esta historia fue posible por el empeño propositivo de aquellas familias que se asociaron para defender el derecho de sus hijes a recibir una educación pública junto al resto de niñes de su entrono. Pero también se logró gracias a otros factores humanos y coyunturales que conviene señalar, como: la voluntad política de quienes en aquellos años tuvieron la responsabilidad de dar forma a nuestras incipientes instituciones democráticas; la implicación de les trabajadores de todos los estamentos de educación que hicieron posible aquel experimento; o personas de la propia ONCE que entendieron que la organización tenía que evolucionar con los nuevos tiempos. Algo que es un perfecto ejemplo demostrativo de la potencia transformadora de la innovación ciudadana y la colaboración público-social, de la suma de voluntades, de creer que lo que siempre ha sido de una manera puede cambiarse para ser de otra.

Podemos pensar que algo así pertenece a tiempos pasados, cuando aún eramos suficientemente ingenues y tantas cosas estaban por hacer; y que ahora todo está demasiado institucionalizado, burocratizado, politizado o mercantilizado. Pero no quiero pensar así. Porque yo soy en gran parte producto de aquella apuesta decidida por la inclusión, la diversidad y lo público. Lo viví muy de cerca. Mi padre fue durante muchos años presidente de aquella asociación. Las trabajadoras del primer CRI, que se encargaron de dar forma y poner en marcha el nuevo servicio, fueron en gran parte las que habían sido mis seños de parvulitos en Bambi en Santutxu. Y yo fui une de les primeres 21 niñes invidentes en ir a una escuela pública.

Hoy, 40 años después, gran parte de mi trabajo como parte de ColaBoraBora tiene que ver con contribuir a que se den ese tipo de situaciones, a diseñar entornos y procesos que favorezcan la innovación social desde la colaboración. Eso intentamos a través de proyectos y espacios como Bherria, el EKONOPOLO, Frena La Curva, Sarean o Wikitoki.

Y es que, más que nunca, para abordar los complejos desafíos a los que nos enfrentamos, necesitamos recuperar la ilusión y el deseo, regenerar la confianza entre instituciones y ciudadanía, desencorsetarnos y romper las inercias adquiridas, superar los prejuicios y estereotipos en los que nos escudamos para acentuar nuestras diferencias. Como sociedad necesitamos recuperar la audacia, para desde la cooperación, poder corresponsabilizarnos de un futuro común.

¡PODEMOS HACERLO!

Fotografía: Mikel Alonso
Logotipo: Antón Hurtado

Ha llegado el momento de apoyar la innovación ciudadana

La innovación ciudadana, desde hace más de quince años, está madurando, extendiéndose, articulándose en red, en definitiva, poniéndose a prueba, con la ciudadanía en el centro. Tras el tremendo golpe que está significando el COVID19, ahora es el momento de afrontar una nueva fase de reconstrucción socioeconómica donde las respuestas y soluciones son experimentos sociales que deben contar con la imprescindible implicación de la ciudadanía. Entramos en tiempos de innovación forzosa, y la innovación ciudadana se ha convertido en la clave para generar la base social necesaria  que permita levantar en palanca las próximas transformaciones. Este proceso refuerza la confianza social en lo público, en tanto que hace partícipe a la ciudadanía de las soluciones a problemas complejos democracias complejas.


Documento elaborado por Ricardo Antón (ColaBoraBora / Wikitoki) y Laia Sánchez (Citilab) 
a partir de lo trabajado en el colaboratorio ¿Y si nos enredamos?, desarrollado durante la COVID19 entre los días 27 y 30 de abril de 2020 en el marco de Frena La Curva, en el que participaron más de una docena laboratorios y 150 agentes activos del ecosistema de innovación ciudadana.

Mayo 2020.

Descargar documento en pdf.

 

TIEMPOS COMPLEJOS, MEDIDAS AUDACES

Esta pandemia nos aboca a vivir una crisis compleja, llena de incertidumbre y de cambios. Aunque las señales llevaban tiempo emitiéndose, no las captamos a tiempo, o no las quisimos escuchar y al final se han evidenciado de tal manera que nos han obligado a parar a nivel planetario. Y ahora, después del confinamiento, resulta ineludible abordar muchos grandes retos y desafíos que son locales, estatales y globales a la vez. 

Por eso, hay que aprovechar esta situación en la que es necesario impulsar la recuperación y la regeneración para acelerar las transformaciones que teníamos pendientes. Estos cambios afectan a nuestra convivencia, a nuestros modelos productivos, y en gran medida vuelven a situar lo público en el centro de nuestro sistema social, político, económico y cultural. 

Al enfrentarnos a una situación crítica va a ser clave enfocar las estrategias de reconstrucción con una visión progresista y regeneradora, especialmente si queremos convertirla en una oportunidad para acometer la transición desde el mundo colapsado del que venimos, hacia otras posibilidades más sostenibles, responsables y equitativas. 

Además, para recuperar la confianza colectiva tras las medidas de distanciamiento social necesarias para frenar la curva de contagios, vamos a tener que contener y enfrentar una nueva curva altamente tóxica: la curva de la crispación y polarización provocada por agentes con intenciones partidistas que abanderan los nuevos populismos. 

Sabemos que la recuperación de la confianza se consigue gracias a las medidas de soporte social que ya se están tomando, pero también debe hacerse buscando y potenciando medidas audaces y nuevas formas de participación y gobernanza que refuercen los valores democráticos e impliquen a la ciudadanía en el proceso de reconstrucción social. Acciones basadas en compartir, co-crear, cuidar e innovar colectivamente para responder juntas a las dificultades que enfrentamos. Sigue leyendo

La nueva normalidad es la sosteVIDAbilidad

Ahora que ya estamos en pleno proceso de desescalada ¿qué quedará de todos esos posibles cambios de los que se ha venido hablando en el tiempo de cuarentena? ¿qué cambiará a parte de la mascarilla como nuevo complemento de moda, la convivencia desde la distancia de seguridad, las playas dinámicas o el rugby sin melés?

Probablemente, uno de esos necesarios cambios tenga que ver con replantear nuestros tiempos y formas de trabajo. Para muchas a las que por obligación o devoción, trabajo y vida ya se nos mezclaban en exceso, la cuarentena nos ha hecho más aún evidente la complicación de equilibrar lo productivo y lo reproductivo. Hemos aprendido que el teletrabajo, sin medidas de (auto)regulación, puede convertirse fácilmente en una cárcel disfrazada de falsa autonomía. Los tiempos de dedicación a crianzas, cuidados o tareas domésticas, se han maximizado al no poder ser delegados. Los multiactivismos digitales o barriales han fagocitado momentos de convivencia y descanso. Entre unas cosas y otras, nos ha quedado claro que ¡eso de conciliar no es tarea fácil ni siquiera sin poder salir de casa!

Por eso, para que la nueva normalidad hacia la que nos encaminamos sea verdaderamente nueva, hemos aprovechado estas semanas confinadas para publicar una batería de casos prácticos de la Guía de la sosteVIDAbilidad. Os invitamos a, además de repasar y aplicar los trucos y remedios que ofrece la guía, conocer las experiencias de gente que ya lleva tiempo experimentando e implementando medidas para, trabajando, ir consiguiendo poner la vida en el centro. Esperamos que los casos de CivicWise, Cola de perro, Germinando, Goenaga Yogur, Hiritik-At, Iacta Coop, Korapilatzen y Charamel Gozotegia os resulten tan inspiradores como a nosotres. ¡Bájate sus fichas!

La Guía de la sosteVIDAbilidad es uno de los tesoros que nos dejó nuestra compañera Rosa antes de irse a estudiar un máster de diseño de servicios al Royal College of Arts. Justo ahora está preparando su proyecto de fin de máster ¡Desde aquí aprovechamos para mandarle toda la fuerza para el proyecto y para el futuro!

¡¡¡GRANDE ROSA!!!

De vuelta a la Residencia Bherria

El 14 de marzo comenzábamos el confinamiento después de terminar precipitadamente la Residencia Bherria (12-13 de marzo). Un encuentro de día y medio de duración donde se dieron cita técnicas de la administración pública de diferentes municipios de Euskadi y del estado, para trabajar juntas en fortalecer proyectos de activación ciudadana en sus localidades.

Entre aquellos días y hoy se han sucedido las urgencias propias de la crisis y unas cuantas iniciativas en las que nos hemos ido enredando y que os hemos ido compartiendo. También en estos días hemos ido preparando, junto al resto de equipo de Bherria, los retornos de lo que -estamos convencidas- fue una significativa experiencia para la profundización y mejora de proyectos de colaboración público-social.

Os proponemos un repaso de estos materiales a modo de visita guiada por los resultados de las Residencia:

Para entrar en calor, empezamos por el vídeo resumen del encuentro. Es un relato compartido entre las participantes de la residencia y que transmite el ambiente, el espacio, el ritmo de parte de las acciones, y nos ayuda a poner cara a las protagonistas.

Para esta edición de Bherria hemos elegido el formato residencia que nos ha permitido combinar diferentes ritmos de trabajo al alternar acciones formales e informales. Este formato, intensivo y convivencial, aporta concentración a la experiencia y aumenta la potencia relacional del encuentro. Cada participante llegaba a la residencia con un proyecto en el que tuviera implicación para analizarlo y trabajarlo en/desde tres dimensiones: la colaboración intrainstitucional, la colaboración público-social y la colaboración interciudadana.

Uno de los puntos fuertes de la residencia han sido los dispositivos de trabajo, que han sido diseñados para alternar la reflexión individual y el trabajo colectivo, y facilitar la puesta en común con el resto de personas de cada equipo. Tras la residencia constatamos que han demostrado ser eficaces para analizar el proyecto de forma exhaustiva, focalizar los puntos de fricción y potencia, visualizar el proyecto en su complejidad y ordenar las preguntas a responder y los pasos a dar (opinión refrendada por la buena valoración de las participantes ;D). Todos los dispositivos están explicados, detallados y accesibles on-line. Pueden descargarse para su libre uso y distribución.

A parte del trabajo de mejora de cada proyecto en particular, en la residencia asumimos el compromiso de extraer y consensuar una serie de aprendizajes que compartir en abierto. Un compendio de aspectos esenciales a tener en cuenta en proyectos de fomento de la activación ciudadana a modo de ‘acciones que funcionan’, elementos a tener en cuenta o, incluso, una posible ‘hoja de ruta’ para acometer retos. Finalmente han sido alrededor de 80 medidas agrupadas en 18 puntos diferentes y que hacen referencia a los tres ejes de trabajo.

Toda esta información está recogida en el informe de la Residencia Bherria que además incluye los post previos en los que se presentan los proyectos inspiradores invitados y la evaluación por parte de las participantes, y una reflexión sobre la colaboración público social como modo de enfrentarnos a las actuales necesidades de transformación.

Para terminar con este repaso, queremos hacer una reflexión que nos resuena con fuerza. Uno de los aprendizajes-recordatorio más valiosos que extraemos de la Residencia es el cuidado de las relaciones en los procesos de colaboración. La importancia de reconocer a quienes ‘hacemos juntas’ y de dar visibilidad a quienes desempeñan roles y/o tareas más invisibilizadas. Desde aquí queremos agradecer el trabajo realizado a todas las personas con las que hemos trabajado para desarrollar la Residencia Bherria y sus retornos Raúl Fernández de Pinedo, Josune Urrutia Asua, Diego Sanz (Vudumedia), Olga Ruíz y nuestras compañeras habituales en el equipo de coordinación de Bherria: Arantxa, Ainara y Asier de Komunikatik y Asier Gallastegi. Sin un equipo así, nada de esto podría haber ocurrido.
MILA ESKER DENOI!!