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Aprender de la respuesta a la emergencia – Retornos Bherria Topaketa 2021

Como parte del equipo coordinador de Bherria, el pasado otoño estuvimos enfrascadas en la edición 2021 de Topaketa que convocamos bajo el título “La colaboración público-social en situaciones de emergencia: claves para dar respuesta a nuevos retos”. El objetivo del encuentro era indagar sobre claves para el fomento de la colaboración público-social a partir del análisis y estudio de proyectos que habían construido respuestas comunitarias durante la emergencia generada por la Covid-19. Hoy os compartimos un pequeño recorrido por los resultados del encuentro.

Para situarnos en la reflexión, invitamos a Antoni Gutiérrez-Rubí. Quien nos ofreció una panorámica de la situación actual desde una mirada socio-política. ¿Cómo hacer frente a estos tiempos marcados por la volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad que, además, se han visto acrecentadas por la pandemia?

Para alimentar el trabajo de debate y análisis invitamos a Fundación Novagob, La Hidra y Erain a involucrarse en la investigación analizando en profundidad cinco proyectos desde visiones complementarias. El ejercicio de investigación ha sido un ejercicio de colaboración. Las tres organizaciones acogieron con interés nuestra propuesta y comenzaron a conversar con otras personas y organizaciones catalizadoras de respuestas en este tiempo. Para facilitar el análisis y la comprensión de cada caso de estudio propusimos a las investigadoras una matriz de proyectos en la que se integran diferentes bloques de estudio: esquema general del proyecto; ecosistema impulsor del proyecto; impactos y resultados (tangibles e intangibles); aprendizajes; y una serie de características determinantes para la colaboración público-social. Esta matriz sigue la estela del trabajo de sistematización de proyectos fruto de los aprendizajes de las diferentes ediciones de Bherria y, especialmente, de la Residencia Bherria de 2020.

Innovación pública y social entrelazadas para construir un futuro común”. Con este título, Encarna Hernández de Fundación Novagob, nos exponía una investigación sobre proyectos impulsados o participados por la administración para extraer alguna claves como el impacto en lo público, las formas y los espacios de colaboración, o la continuidad de las experiencias.

El análisis de Laia Forné y Mauro Castro, de la cooperativa La Hidra, partía del convencimiento de que las tramas comunitarias son clave para establecer nuevos marcos de colaboración entre la actividad institucional local y las iniciativas sociales ciudadanas. Su investigación tuvo por título “Cómo generar marcos de colaboración con tramas comunitarias desde la Administración Pública”.

Por último Iñaki García de Erain, introducía la perpectiva de los cuidados con la investigación “Hacia un común de los cuidados y la salud mental: claves desde la colaboración público social”, en la que analiza proyectos relacionados con el ámbito de la salud mental y el sostenimiento de la vida.

En cada link podrás encontrar los materiales completos de  cada investigación (vídeos, lecturas, documentación y gráficas). No obstante, si prefieres un paquete más resumido te hemos preparado el Informe Bherria Topaketa 2021.

El programa de Bherria se desarrolla durante todo el año. Si te interesa saber un poco más de sus acciones e iniciativas, puedes echar un vistazo a este hilo de twitter que resume la actividad de 2021.
En breve se hará público el calendario definitivo para 2022. No obstante, la mejor forma de estar al tanto de todas las convocatorias de Bherria de forma ágil y cómoda es que te suscribas a la newsletter.

Bherria es una iniciativa impulsada por la Dirección de Servicios Sociales del Departamento de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales del Gobierno Vasco, junto con el Consejo Vasco del Voluntariado, para explorar y promover nuevas formas de colaboración público-social entre la Administración Pública y la ciudadanía activa.
En su coordinación y desarrollo colaboramos tres entidades: Komunikatik, Korapilatzen y ColaBoraBora.

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Eskerrik asko!

 

Haciendo balance

Ya estamos a punto de entrar en agosto. Ese mes en el que aún todo medio se para. Así que antes de parar -o por lo menos frenar-, vamos a compartir un nuevo CBBerriak. Además hace ya algún tiempo del anterior. Ésta es una forma de contaros en qué andamos, pero también de contárnoslo a nosotras mismas. Porque todo va demasiado deprisa a la vez que todo está como a medias.  Sigue leyendo

Informe ¿Y SI NOS ENREDAMOS?

Durante el confinamiento en primavera estuvimos involucradas en Frena La Curva. Toda una aventura que sirve como caso demostrativo de que juntas somos más fuertes. Que eso con lo que trabajamos en ColaBoraBora de la innovación ciudadana, las redes de confianza, las lógicas de código abierto y la generación de procomunes glocales, la colaboración entre agentes, ámbitos y territorios diversos, no solo funciona, sino que además cada vez tiene más sentido y es más necesario. Sigue leyendo

EL PRIMER DÍA DE CLASE

Hace 40 años, un día como hoy, fue mi primer día de colegio. Al ser un niño invidente me debería haber tocado cursar la EGB interno en uno de los colegios de la ONCE. Pero no fue mi caso. Tuve la suerte de que mis mpadres, junto a otres mpadres se juntaron para defender una educación no segregada para sus hijes, sino integrada en los colegios públicos de sus barrios.

Para hacerlo posible se creó una unidad de apoyo especializado (CRI – Centro de Recursos para Invidentes) que daba servicio a les profesores y les alumnes para facilitar una integración normalizada de la persona invidente en la escuela. Tras evaluar los primeros pilotos, los CRI’s se convirtieron en un servicio público del Departamento de Educación del Gobierno Vasco. Una experiencia germinal que desde Euskadi se extendió al resto del estado y que a día de hoy es un servicio consolidado, que solo en Bizkaia atiende a más de 200 alumnes. Y sí, ya son 40 años… ZORIONAK!!!

Esta historia fue posible por el empeño propositivo de aquellas familias que se asociaron para defender el derecho de sus hijes a recibir una educación pública junto al resto de niñes de su entrono. Pero también se logró gracias a otros factores humanos y coyunturales que conviene señalar, como: la voluntad política de quienes en aquellos años tuvieron la responsabilidad de dar forma a nuestras incipientes instituciones democráticas; la implicación de les trabajadores de todos los estamentos de educación que hicieron posible aquel experimento; o personas de la propia ONCE que entendieron que la organización tenía que evolucionar con los nuevos tiempos. Algo que es un perfecto ejemplo demostrativo de la potencia transformadora de la innovación ciudadana y la colaboración público-social, de la suma de voluntades, de creer que lo que siempre ha sido de una manera puede cambiarse para ser de otra.

Podemos pensar que algo así pertenece a tiempos pasados, cuando aún eramos suficientemente ingenues y tantas cosas estaban por hacer; y que ahora todo está demasiado institucionalizado, burocratizado, politizado o mercantilizado. Pero no quiero pensar así. Porque yo soy en gran parte producto de aquella apuesta decidida por la inclusión, la diversidad y lo público. Lo viví muy de cerca. Mi padre fue durante muchos años presidente de aquella asociación. Las trabajadoras del primer CRI, que se encargaron de dar forma y poner en marcha el nuevo servicio, fueron en gran parte las que habían sido mis seños de parvulitos en Bambi en Santutxu. Y yo fui une de les primeres 21 niñes invidentes en ir a una escuela pública.

Hoy, 40 años después, gran parte de mi trabajo como parte de ColaBoraBora tiene que ver con contribuir a que se den ese tipo de situaciones, a diseñar entornos y procesos que favorezcan la innovación social desde la colaboración. Eso intentamos a través de proyectos y espacios como Bherria, el EKONOPOLO, Frena La Curva, Sarean o Wikitoki.

Y es que, más que nunca, para abordar los complejos desafíos a los que nos enfrentamos, necesitamos recuperar la ilusión y el deseo, regenerar la confianza entre instituciones y ciudadanía, desencorsetarnos y romper las inercias adquiridas, superar los prejuicios y estereotipos en los que nos escudamos para acentuar nuestras diferencias. Como sociedad necesitamos recuperar la audacia, para desde la cooperación, poder corresponsabilizarnos de un futuro común.

¡PODEMOS HACERLO!

Fotografía: Mikel Alonso
Logotipo: Antón Hurtado

Ha llegado el momento de apoyar la innovación ciudadana

La innovación ciudadana, desde hace más de quince años, está madurando, extendiéndose, articulándose en red, en definitiva, poniéndose a prueba, con la ciudadanía en el centro. Tras el tremendo golpe que está significando el COVID19, ahora es el momento de afrontar una nueva fase de reconstrucción socioeconómica donde las respuestas y soluciones son experimentos sociales que deben contar con la imprescindible implicación de la ciudadanía. Entramos en tiempos de innovación forzosa, y la innovación ciudadana se ha convertido en la clave para generar la base social necesaria  que permita levantar en palanca las próximas transformaciones. Este proceso refuerza la confianza social en lo público, en tanto que hace partícipe a la ciudadanía de las soluciones a problemas complejos democracias complejas.


Documento elaborado por Ricardo Antón (ColaBoraBora / Wikitoki) y Laia Sánchez (Citilab) 
a partir de lo trabajado en el colaboratorio ¿Y si nos enredamos?, desarrollado durante la COVID19 entre los días 27 y 30 de abril de 2020 en el marco de Frena La Curva, en el que participaron más de una docena laboratorios y 150 agentes activos del ecosistema de innovación ciudadana.

Mayo 2020.

Descargar documento en pdf.

 

TIEMPOS COMPLEJOS, MEDIDAS AUDACES

Esta pandemia nos aboca a vivir una crisis compleja, llena de incertidumbre y de cambios. Aunque las señales llevaban tiempo emitiéndose, no las captamos a tiempo, o no las quisimos escuchar y al final se han evidenciado de tal manera que nos han obligado a parar a nivel planetario. Y ahora, después del confinamiento, resulta ineludible abordar muchos grandes retos y desafíos que son locales, estatales y globales a la vez. 

Por eso, hay que aprovechar esta situación en la que es necesario impulsar la recuperación y la regeneración para acelerar las transformaciones que teníamos pendientes. Estos cambios afectan a nuestra convivencia, a nuestros modelos productivos, y en gran medida vuelven a situar lo público en el centro de nuestro sistema social, político, económico y cultural. 

Al enfrentarnos a una situación crítica va a ser clave enfocar las estrategias de reconstrucción con una visión progresista y regeneradora, especialmente si queremos convertirla en una oportunidad para acometer la transición desde el mundo colapsado del que venimos, hacia otras posibilidades más sostenibles, responsables y equitativas. 

Además, para recuperar la confianza colectiva tras las medidas de distanciamiento social necesarias para frenar la curva de contagios, vamos a tener que contener y enfrentar una nueva curva altamente tóxica: la curva de la crispación y polarización provocada por agentes con intenciones partidistas que abanderan los nuevos populismos. 

Sabemos que la recuperación de la confianza se consigue gracias a las medidas de soporte social que ya se están tomando, pero también debe hacerse buscando y potenciando medidas audaces y nuevas formas de participación y gobernanza que refuercen los valores democráticos e impliquen a la ciudadanía en el proceso de reconstrucción social. Acciones basadas en compartir, co-crear, cuidar e innovar colectivamente para responder juntas a las dificultades que enfrentamos. Sigue leyendo