Agitando la(s) economía(s)

agitando-economias

Ayer por la tarde estuvimos en el Seminario sobre Nuevas Economías organizado por Eusko Ikaskuntza, dentro de su proyecto de reflexión estratégica sobre el futuro de la sociedad vasca, en este caso desde el eje socio-económico.

Un encuentro en el que poner sobre la mesa una ensalada de nuevas-otras economías, de distintas y no tan distintas etiquetas. Economía social, solidaria, verde, azul, circular, regenerativa, feminista, colaborativa, libre y abierta, de impacto, del bien común, en transición, decrecentista… Una oportunidad para contrastar modelos, identificar matices, plantear posibles cruces, etc.

Además de hacer una pequeña aproximación a estos distintos modelos (para lo que se ha utilizado la presentación por parte de Iker Atxa del informe en beta ‘La(s) transición(es) hacia otra(s) economía(s)’ hemen euskaraz-, acompañada de varias experiencias concretas), hemos dedicado un buen rato a trabajar-debatir en pequeños grupos, tratando de organizar-ordenar-priorizar estas economías y plantear posibilidades de acción.

En este minipost no vamos a hacer un resumen de todo lo hablado (eso queda en manos de las personas facilitadoras-relatoras de cada grupo), pero sí queremos pasar a limpio y compartir de manera sintética nuestras propias reflexiones.

Desbrozar para simplificar

Está bien poner sobre la mesa todas las etiquetas habidas y por haber e identificar modelos emergentes. Eso por si sólo ya tiene interés. Pero una vez hecho eso, hay que hilar un poco más fino, y para hacerlo creemos que se pueden tener en cuenta al menos estos dos factores:

  • Identificar quién está detrás de cada uno de los modelos propuestos, a qué intereses responde (corporaciones, consultoras, lobbies, políticas europeas, movimientos sociales bottom up…), para no actuar ingenuamente.
  • Analizar la propuesta de valor diferencial de cada uno de los modelos entre si (por ejemplo, las diferencias entre la economía verde, azul, circular, regenerativa) y en base en qué ponen la atención (por ejemplo, la Economía del Bien Común o la de Impacto son principalmente sistema de indicadores y evaluación, más que modelos económicos en sí mismos).

ess_p2p

Si hay que elegir ¿con qué nos quedamos?

Probablemente cada cual tiene su selección y la clave es cómo ponernos de acuerdo, compartir y cruzar miradas para encontrar un espacio común de actuación. Pero para poder negociar hay que hacerlo desde posiciones concretas, así que ahí va nuestra apuesta. Una puesta de doble entrada:

  1. Desde un punto de vista de sistema de valores, modelos relacionales y organizativos (gobernanza), impacto sobre las personas y el entorno, la Economía Social y Solidaria (ESS) aglutina y lleva a último término muchas de las cuestiones que aparecen en otras. Ahí la Economía Fenimista propicia un paso más allá, atendiendo a la necesidad de equilibrar las esferas productiva y reproductiva y la cuestión de los cuidados en una sociedad envejecida como es (cada vez más) la europea. Y cómo estamos muy lejos de encontrarnos en ese modelo cultural-político, quizá una óptica interesante desde la que trabajar tendiendo puentes sea la de la Economía en Transición (con principios similares al Decrecimiento, pero probablemente más capacidad de intermediación con el modelo aún hegemónico).
  2. Desde un punto de vista de cambio de modelo productivo, modelos de negocio, cadenas de valor, ciclo material priorizamos tres modelos interrelacionados, fácilmente entrmezclables. La Economía Libre y Abierta (o P2P o Procomún) que propone un cambio de modelo productivo basado en el conocimiento y competencias en red, infraestructuras libres y producción situada; la Economía Colaborativa, quedándonos con la versión menos mercantilizada de la misma, la basada en compartir recursos y optimizar usos; y el espíritu permacultural, de aprender de los ciclos de la naturaleza, algo que de ¿distintas-parecidas? maneras proponen-renombran las economías Azul, Circular y Regenerativa.

Y ya puestos, rescatamos aquí la propuesta ‘Euskadi P2P, el lugar más copiado del mundo’, que aunque está escrito hace ya más de tres años, creemos que aún mantiene toda su vigencia (en muchos aspectos es por dónde van las cosas internacionalmente -a pesar de lo que podría parecer por apuestas institucionales locales, homogeneizadoras y peligrosamente reduccionistas, como la de Industria 4.0-).

Puestas a pedir…

Desde nuestra posición como pequeños agentes independientes, situados entre la investigación y la prestación de servicios, entre la actividad económica, la acción cultural y la incidencia social y política, a los agentes tractores vascos (en cuanto a dimensión) qué les pedimos:

  • A las instituciones, que no hagan apuestas unívocas basadas en apuntalar y desarrollar lo pre-existente, sino que abran vías en paralelo de apoyo a lo emergente y divergente.
  • A la universidad, que apueste por recuperar su misión primigenia como generadora de conocimiento (antes que como formadora de empleados eficientes y obedientes) y colabore con el desarrollo cualitativo de nuevos modelos.
  • Al resto del sistema de innovación tecno-científica, que se abra a otros agentes informales o excéntricos, desde una perspectiva de co-producción de conocimiento e innovación social bottom up.
  • Y a todas en general, mayor co-responsabilidad por el interés común (ser honestas a la hora de afrontar la colaboración superando la inercia individualista).

Cerrar con una idea ¿disruptiva?

Aunque no era directamente el tema central de discusión, nos parece que para atrevernos a repensar de manera radical (de raíz) los modelos económicos-productivos imperantes hay que poder tocarlo todo, también los cimientos y pilares maestros del modelo. Y uno de esos pilares es el empleo, entendido como elemento vertebrador de la idea de ciudadanía, como factor dignificador de la persona y vehículo de acceso a la renta.

Es el momento de replantearse que el trabajo no es lo que nos hace personas-ciudadanas de pleno derecho y que tampoco es a través del trabajo humano (o lo es cada vez menos) como se genera valor. Por tanto debemos pasar de la idea de empleo a la de VIDA ACTIVA, pensando en nuevas formas de aportar a la comunidad más allá de la tradicional idea de empleo y nuevas maneras de redistribución de rentas y capitales de manera inclusiva y equitativa. Atrevernos a plantear esta nueva perspectiva (aunque sólo sea de manera especulativa y/o a través de prototipos) posibilitaría un cambio de foco y prioridades que abriría nuevas oportunidades.

Acabando con un ejercicio de cinismo provocador, para nada desafectado, sino sociopolíticamente comprometido… SERÍA UNA FORMA EFICAZ DE ACABAR CON EL PARO.