Afinando en esto de las ICC

Una reflexión orientada a entender el ecosistema cultural y creativo trascendiendo lo disciplinar y lo industrial, incorporar a los procesos de innovación las tecnologías blandas además de las duras, y abordar la necesidad de crear un verdadero cluster de las ICC, entendiendo para todo ello que el horizonte de lo cultural se encuentra mucho más allá.


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Desde que las Industrias Culturales y Creativas (ICC) han entrado a formar parte de la estrategia europea de especialización inteligente de Euskadi (RIS3), la cuestión del desarrollo e innovación a nivel estratégico y productivo de lo cultural y creativo ha empezado a ocupar mucho espacio en el panorama de nuestras políticas públicas (algo que se reproduce de manera similar con sus particularismos en muchos otros lugares a nivel estatal, europeo e internacional). Esto es así tanto desde los departamentos que tienen que ver con cultura, como desde los de promoción económica, que hasta hace nada habían prestado en general una ínfima atención a lo cultural (más allá de como recurso turístico o propagandístico) y a lo creativo (como valor adicional o ligado a la estrategia de marketing).

Esta nueva atención genera movimientos y cambios, que en ColaBoraBora nos afectan (y como miembros de Wikitoki y KARRASKAN), tanto como sujetos culturales que enmarcamos nuestra actividad entre las artes, el diseño y la mediación; así como profesionales que ofrecemos servicios relacionados con el desarrollo de políticas públicas y planes estratégicos o con procesos de innovación social, organizativa y productiva.

A todas nos conviene que estos cambios promuevan una verdadera y profunda transformación y un desarrollo positivo de lo cultural y creativo, tanto en su dimensión social-ciudadana, como en la productiva-profesional (y en las necesarias interacciones de estas dos dimensiones). Para ello es necesario prestar atención a algunos detalles y matices, que serán determinantes para que las políticas y planes de apoyo terminen dando frutos a medio-largo plazo, y todo no quede en otra moda o tendencia pasajera, en otro campo quemado por no haber sabido atender y cuidar las condiciones y necesidades para su desarrollo cualitativo, diferencial y sostenible.

Entender el ecosistema (más allá de lo disciplinar y lo industrial)


Quizá una de las primeras cosas que necesitamos sea entender como funcionan los ecosistemas culturales y creativos, aclarar de qué estamos hablando y desambiguar algunos conceptos. Algunas claves en este sentido podrían ser:

  • Comprender el conjunto del ecosistema y las funciones de los diversos agentes que operan en él, entendiendo que todas las partes están interrelacionadas y es necesario que se atiendan y desarrollen de manera equilibrada. Con el objetivo de ayudar a avanzar en esto, desde la asociación KARRASKAN hemos desarrollado KULTURSISTEMA, una herramienta para la interpretación, mapeado y diagnóstico, que favorece un acercamiento lo más rico, diverso y actualizado posible al ámbito productivo de la creación, la cultura y la creatividad. Una herramienta compuesta por un conjunto de matrices para analizar la tipología de agentes, los sectores y eslabones de la cadena de valor en que operan, así como los impactos y retornos que generan. Una herramienta que permite sofisticar la comprensión y la intervención sobre el ecosistema, haciendo emerger lo implícito y poniendo en valor la diversidad (más allá de los habituales agentes tractores, preminentes, reconocidos, más visibles, etc.). Una herramienta útil para: 1) los agentes del propio tejido, para el autoanálisis, la reflexión interna y sectorial, el estudio de mercado, el contacto con otros agentes…; 2) AA.PP. y policy makers para el análisis del tejido y el desarrollo de políticas públicas; y 3) agentes profesionales de la consultoría y la gestión cultural para facilitar su trabajo y darle una mayor trazabilidad.
  • Trabajar con un enfoque más de proyectos que de disciplinas. Superar las clasificaciones disciplinares herederas del pasado, abordando para ello lo disciplinar con mirada amplia, no tanto desde sus técnicas (en continua mutación) sino desde sus funciones, siendo conscientes que muchas veces estas funciones se abordan desde el mix de distintas técnicas. Así por ejemplo, no pensar en el arte como pintura, escultura, vídeo, fotografía, performance…, sino como un medio para trabajar y componer con formas, lenguajes, materiales y relaciones, abrir interrogantes o producir nuevos relatos, representaciones, espacios simbólicos y subjetividades. O entender el diseño no como algo segmentado por etiquetas como gráfico, industrial, de interiores, de moda, de sistemas…, sino como un método holístico de búsqueda de soluciones prácticas a cualquier necesidad, a través de la creatividad aplicada en procesos, productos, entornos, servicios o experiencias.
  • Ser conscientes de que muchos de los nuevos proyectos emergentes e innovadores son de carácter inter o transdiciplinar; y por tanto solo son posibles desde la colaboración multiagente y la combinación o hibridación de diversas técnicas y saberes. Además es preciso contemplar el efecto de la irrupción de las tecnologías en la producción y distribución en las cadenas de valor de los sectores culturales y creativos. Y es necesario aumentar la inversión en I+D+i en los ámbitos de investigación básica cultural (las artes, el diseño especulativo u otras prácticas interdisciplinares experimentales), que son el sustrato sobre el que se apoyan y del que se alimentan otras prácticas y son los que pueden generar transferencia más disruptiva hacia otros ámbitos de actividad.
  • No dejarse arrastrar por la hegemonía discursiva de las ICC, que hace que en la práctica también prevalezcan ciertas lógicas perversas y tergiversadas, que imponen de manera innatural, por ejemplo: lo profesional mercantilizado frente a lo amateur y otros perfiles intermedios; o lo productivo y comercial frente a otros eslabones de la cadena de valor (como la investigación, la creación o la conservación). Y es que las ICC son un concepto que incita a la confusión. Una confusión que entraña peligro, sobre todo cuando se utiliza para referirse al todo y no a la parte, haciendo que lo cultural y creativo quede subsumido o supeditado a lo industrial, que tan solo representa una de sus facetas. Una faceta, esta industrial, que además impone a las artes o los oficios aplicados, una lógica hacia el crecimiento y la reproductivilidad técnica masiva, alejada de su propia lógica basada en gran medida en lo artesanal, adaptativo y experiencial (hay que tener en cuenta además, que esto incluso opera en una lógica inversa a la tendencia global de muchas industrias, que están virando su estrategia productiva hacia la personalización y servitización de su oferta).
  • Relativizar (o equilibrar introduciendo otros indicadores de valor) el enfoque economicista con que en gran medida se están desarrollando las políticas de apoyo a las ICC. Un enfoque miope que se ve agravado porque además hay una importante confusión entre conceptos como: economía (lo que tiene que ver con la gestión y producción de recursos para hacer viable y sostenible el desarrollo de una actividad y de la propia vida), empresa (una de las posibles formas organizativas para el desarrollo de una actividad productiva), mercado (una de las posibles formas de intercambio de bienes y servicios) o industria (lo referido al conjunto de un sector de actividad o lo referido a la posible faceta de producción industrial, sistematizada, seriada, de distribución masiva).

Las tecnologías blandas (además de las duras)


El predominio mental y mercantil de las tecnologías duras -aquellas que nos permiten transformar los materiales y nos proveen de recursos, productos e infraestructuras, cada vez más vinculadas a lo digital-, hace que no prestemos suficiente atención a la otra cara de la moneda: las tecnologías blandas.
Necesitamos conocer mejor y profundizar más en las segundas, para recombinarlas con las primeras y ponerlas en juego desde la acción en lo concreto.

Las tecnologías blandas son las que nos permiten transformar las relaciones entre personas y entre entornos, a través de dispositivos de carácter comportamental, comunicacional y organizacional. Son aquellas relacionadas con la cultura y los sistemas de valores y creencias, el desarrollo del aprendizaje, la transmisión de ideas o la producción de conocimiento y de subjetividad. Todo lo que tiene que ver con aspectos relacionales y conductuales, con la organización social, las formas de gobierno, la aplicación de normas, los modos de ejercer la autoridad, los dispositivos de control o los sistemas de castigos e incentivos. Las que nos ayudan a configurar los modelos económicos, los sistemas de innovación, producción y distribución, las formas de gestión del trabajo, la administración o la logística, la comunicación y el marketing. Las estrategias, las tácticas, las planificaciones…

Quizá la carencia que sufrimos en relación a las tecnologías blandas se de por su carácter intangible, por sus efectos transformadores no cortoplacistas que precisan de verdaderas apuestas y/o por estar vinculadas a terrenos como las ciencias sociales y las humanidades, que lamentablemente no cuentan en la actualidad con suficiente reconocimiento social y cada vez están más desplazadas en los curriculums académicos y en los entornos de investigación tecnocientífica. Por todo esto y la suma de una cuestión más contextual, como el peso de la industria tradicional en el tejido productivo vasco, las tecnologías blandas no cuentan en Euskadi con el verdadero espacio de relevancia y representatividad que deberían tener. Así, dentro de la RVCTI (Red Vasca de Ciencia Tecnología e Innovación) no hay ningún agente homologado en la red relacionado directamente con ellas y nuestros centros tecnoloǵicos adolecen gravemente en este sentido. Algo que sitúa a esta amplia parcela del conocimiento como algo marginal y subalterno.

Para superar esta carencia, desde las ICC podríamos centrarnos en dos aspectos:

  1. Poner en valor y reconocer el conocimiento y experiencia que en relación a las tecnologías blandas se encuentra en el ámbito cultural y creativo, con muchas capacidades específicas que poder aportar y grandes posibilidades de innovación y disrupción. Unas posibilidades que crecen exponencialmente con la combinación de capacidades de otros agentes y saberes a modo de kooptel, para la generación de conexiones improbables que anticipan y concretan nuevas oportunidades. En Euskadi contamos con numerosos agentes relevantes en lo referido a la innovación en cultura y la cultura de la innovación, vinculados a las tecnologías sociales, el diseño sistémico, la facilitación de procesos, la mediación, lo cooperativo, los nuevos modelos organizativos y relacionales y la creatividad aplicada a todo tipo de ámbitos. ¿Podemos articular esto como algo característico que sofisticar y potenciar, como un valor diferencial que exportar?
  2. Profundizar en el ámbito de las ICC en la mejora y desarrollo de innovaciones organizativas y productivas. Esto incluye el diseño de nuevos modelos de organización, producción y distribución; la sistematización y paquetización de productos y servicios; el escalado y diversificación de la oferta; la búsqueda de nuevos públicos; la mejora en el marketing y la comunicación; así como en la potenciación de relaciones de colaboración e hibridación entre agentes y disciplinas para desarrollar nuevas oportunidades. Todo ello de manera adaptada a las lógicas de lo cultural y creativo, sin trasladar miméticamente patrones de otros ámbitos productivos. Porque si de verdad desarrollamos innovaciones en el ámbito cultural, además de acometer algo necesario para el propio sector, está demostrado que se generan importantes transferencias y aprendizajes hacia otos ámbitos de actividad, porque el cultural es un fértil terreno de pruebas y experimentación. ¿Podemos desde los programas públicos relacionados con las ICC contemplar este tipo de cuestiones, implicando en ello a agentes profesionales e investigadoras especializadas?

¿Avanzamos hacia un cluster de las ICC?


Uno de los efectos secundarios de la aparición en escena de las políticas de apoyo a las ICC dentro de la RIS3, es la orientación a una reordenación y reorganización del conjunto del sector cultural y creativo, que tradicionalmente ha estado poco organizado colectivamente u organizado de forma muy atomizada y subsectorilaizada.

Frente a la proliferación de múltiples asociaciones o clusters de carácter disciplinar que siguen instaladas en gran medida según parámetros autorreferenciales y lógicas del siglo XX, es necesario apostar por una nueva dinámica más aglutinadora, más transversal, más interdisciplinar. Frente a los reinos de taifas y la defensa de intereses particulares, es necesario fomentar el intercambio, flujo de conocimiento y colaboración de igual a igual entre agentes de diversos sectores culturales y con otros extraculturales.

Necesitamos acercar posiciones y traducir lenguajes, para llegar a entendernos y generar confianza. Necesitamos reconocer el valor que se aporta desde cada parte. Entender el valor que hay desde el ámbito de la creación y la creatividad para generar nuevas visiones, preguntas, oportunidades, investigación y prácticas disruptivas. Y desde lo cultural entender las posibilidades que se abren de la colaboración y transferencia desde-con otros ámbitos. Necesitamos promover las relaciones entre creadoras, empresas, universidades, centros tecnológicos…, para desde ahí ser capaces de generar nuevas posibilidades o complementarse y retroalimentarse desde una perspectiva win win.

Una posibilidad para ello puede ser el avanzar hacia la articulación de un cluster de las ICC. Un cluster que en Euskadi pretende partir de la evolución, mutación o transformación por agregación de otros agentes, de lo que previamente era Eiken (cluster del audiovisual), que ha pasado a denominarse Eiken+, asumiendo ser el cluster del audiovisual y los contenidos digitales, pero sin dar un verdadero paso a ser un cluster representativo del conjunto de las ICC. Un Eiken+ que diciendo querer abrirse y sumar, en cambio aun mantiene sus inercias y lógicas previas y por ahora parece no mostrarse capaz de afrontar una verdadera transformación incluyente. Un Eiken+ que a pesar de ir incorporando a otros agentes como la propia KARRASKAN, las industrias de la lengua o las agencias de publicidad, no ha sido aun capaz de resultar atractivo para incorporar en su marco (o cuando menos mantener una relación articulada) a otras asociaciones sectoriales relacionadas con el mundo del diseño, la moda, el teatro, la literatura, la música, los videojuegos, la producción de mobiliario, la gestión cultural, la ilustración, etc.

La ambición necesaria para acometer la creación de un verdadero cluster de las ICC requiere de un ejercicio de mayor audacia y generosidad por todas las partes implicadas. Un ejercicio que en un primer momento quizá no requiera de que cada uno de los agentes preexistentes llamados a participar, pierda su propia naturaleza para diluirse totalmente en el nuevo cluster, sino que puedan conservar cierta identidad y autonomía (desde la que abordar sus particularidades), formando a la vez parte de algo más grande. Una oportunidad para identificar y abordar cuestiones comunes, federar recursos y energías, generar conocimiento mutuo y relaciones de colaboración y aumentar la capacidad de incidencia de lo cultural y creativo como conjunto.

Una oportunidad que hay que evaluar si conviene seguir jugándose desde Eiken como agente aglutinador o es necesario abrir un nuevo marco de referencia con menos rémoras. ¿Nos ponemos de verdad a ello?

El horizonte está mucho más allá de las ICC


Para terminar por ahora, animar a levantar la mirada, coger perspectiva y entender el valor primigenio de lo cultural como algo que va mucho más allá de lo económico y productivo, superando con creces el ámbito de las ICC. La creación, la cultura y la creatividad como hechos antropológicos, como formas de profundizar en lo que somos y ensanchar nuestros horizontes.

Si no somos capaces de entender esto… No habremos entendido nada.

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Este artículo da continuidad a algunas ideas planteadas en artículos anteriores como Ecosistema I+C+i, publicado en este misma web, o Comienza el programa KSI BERRITZAILE 2017, publicado en la web de KARRASKAN.

7 Respuestas a “Afinando en esto de las ICC

  1. Muy interesante todo. Me pregunto: ¿se puede aspirar a una colaboración e hibridación entre agentes para desarrollar nuevas oportunidades, algo que es transversal e incluye sectores extraculturales (incluido lo de “promover las relaciones entre creadoras, empresas, universidades, centros tecnológicos, etc.”) sin contaminarse, ni admitir que en esa mezcla caben también lógicas ajenas a lo cultural y creativo? En el post se dice que hay que evitar que se asuman patrones de otros ámbitos productivos, pero yo creo que eso es inevitable. Si la cultura aspira a mezclarse, porque además lo necesita, tiene que ser humilde en el sentido de reconocer que ese proceso implica concesiones. La idea de: “venid todos a la cultura, pero para trabajar solo desde lógicas culturales” es demasiado asimétrica y autárquica.
    Otro tema que me parece super importante, y lo digo desde la visión de un outsider, es la necesidad de “traducir lenguajes” para entendernos y generar confianza.

    • Aupa Amalio.
      Precisamente de eso se trata, de compartir lógicas, de que haya transferencia entre unas y otras. No de que se impongan, sino de que se adapten y afecten. Por eso en el post no se habla de no asumir, sino de no trasladar miméticamente. Creo que ahí hay un matiz importante.

  2. Conste que la definición de “sector” que tanto ha servido a la clusterización de la economía en esta parte del sur de Islandia necesita, sí o sí, una puesta al día. Pasa en las ICC, pero lo podemos extender a otros muchos sectores. Hace falta una mirada con más perspectiva, que ensanche y busque puntos de contacto entre sectores “tradicionales”. Vale, hace falta clasificar actividades económicas en “sacos” para contar peras con peras y manzanas con manzanas, pero me temo que estas varas de medir han perdido parte de su utilidad.
    Hoy interesa más buscar los puntos de conexión con otros porque ahí emergen posibilidades realmente interesantes.
    Y, por supuesto, la infravaloración de las ciencias sociales es sangrante. Pero aquí siempre hemos sido de empresarios e ingenieros, ¿no? Ellos y sus cosas.

  3. Por cierto, rescato un par de posts sobre mi punto de vista respecto a estas cosas de los clusters por si alguien le sirve para algo. Como digo, me parece que necesitan un repensado urgente.
    Rasgos de los clústeres empresariales del siglo XXI
    ¿La clusterización de la economía es el pasado?
    Ale, que tengáis buen día. Y abrigaos.

    • Aupa Julen.
      Hay que transformarlo casi todo… La cuestión es ¿cómo lo hacemos?. Lo repensamos o lo pensamos de nuevo, hacemos un ejercicio de transición o desechamos los modelos amortizados.
      En gran medida el reto es similar con muchas de las problemáticas y (para mi) tiene que ver con cuanto de instituido y cuanto de emergente, cuanto de vertical y cuanto de horizontal, cuanto de disciplinar y cuanto de inter-trans-in, cuanto de líquido y cuanto de solidificado, cómo articular la interdependencia sin perder la autonomía… Así con los sectores y los clusters y con tantas otras cosas.
      Eskerrik asko!

  4. Pingback: En busca del milagro de la licuación de los clusters | Consultoría artesana en red

  5. Julen ha publicado hoy en su blog ConsultorArtesano un post que tira del hilo de los clusters y la necesidad de licuarlos. Aquí os lo linko:
    http://blog.consultorartesano.com/2018/03/milagro-licuacion-clusters.html

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