Reglas, monstruos y libre cooperación


Transcripción del guión del vídeo ‘On rules and monsters – An introduction to free cooperation’, de Christoph Spehr y Jörg Windszus,
Alemania, 2006, 49′ (descargar transcripción en pdf).
Un material de trabajo para #HONDARTZAN_16.


Algo sobre reglas: algunas puedes saltártelas, otras pueden romperse, unas te pueden matar, otras defenderte. Reglas… Están por todas las partes. La vida no tendría sentido sin ellas. Te dan poder, seguridad, libertad… Bueno, algunas no. No son sólo herramientas, son armas. Recurres a ellas cuando te despiertas y está oscuro y peligroso. Te hacen daño. La mayoría están en tu contra. Las examinas como un monstruo. Te matan. Es la forma más fácil. Entras en el juego y ya estas muerto. Eso es lo que hacen. Te miran como si estuvieras muert*. Llevan aquí más tiempo que tú. Tú no las has creado. Parecen de oro, de hierro, flexibles, prudentes… Te dicen que son neutras, o racionales, o lo que sea. Es mentira. Todas son una locura. Eso es lo que hay. Algunas te protegen, otras te hacen pobre. Unas te ayudan a amar, otras te hacen matar, algunas puedes saltártelas, otras puedes romperlas. Son lo que son. Nada más. No puedes cambiarlas.

1.- TODOS LOS MONSTRUOS QUIEREN IR A TOKIO

Damas y caballeros! Lo que van a ver no ha sido visto por el ojo humano. ¡Gawngi el grande! ¡Maravilla viviente de la era prehistórica!

En algún momento de su vida, todos los monstruos quieren ir a Tokio, o a Nueva York. Y eso es lo que teme cualquier Tokio, o cualquier Nueva York. Porque cada ciudad y cada Imperio, cada llamada civilización se construye sobre un monstruo invisible. El monstruo invisible de la cooperación. ¿Y qué pasa cuando ese monstruo se escapa? ¿cuando queda libre? Nadie lo sabe.

Diez…nueve…8…7…6…5…4…3…2…1…

Los monstruos son viejos, muy viejos. El monstruo despierta por actos estúpidos, como una bomba atómica o hurgar donde no debieras, pero ha estado allí desde hace mucho. El nacimiento del monstruo se remonta a siglos, a menudo a tiempos prehistóricos. El monstruo vive en lugares lejanos, donde el impacto del Imperio es menos perceptible. Lugares sobre a los que al Imperio no le gusta hablar: islas remotas y valles, los Polos, lugares bajo el mar… o cerca del núcleo terrestre. Lugares más allá de la conciencia, cercanos al interior de oscuros deseos y prácticas olvidadas; porque la cooperación no es solo un hábil invento, es un deseo profundo.

Un deseo complejo y a veces peligroso, un deseo no solo de trabajar junt*s, sino de transgredir barreras, de mezclar identidades, de mirar el mundo con distintos ojos, de convertirte en algo diferente de lo que eras.

Nada funciona sin cooperación, pero las ciudades no quieren admitirlo, quieren deshacerse de los signos de su dependencia, de las sigilosas formas amorfas de cooperación colectiva, que pueden volver un día a reclamar su parte.

Hola, Observatorio. Puedo vislumbrarles a través de una nube baja. Cambio. Dile que boombardee la nube. Hola, CR. Lanza un misil. ¡Boombardea también la nube! Cambio. Me parece una locura bombardear una nube. Cambio. Haz lo que se te ha dicho. Cambio. Si señor. Cambio y corto. Todos en sus puestos, el objetivo es esa nube. Voy a entrar a inspeccionar…

Viven con miedo permanente a perder el control sobre el monstruo. Intentan negar su poder, intentan negar que ya han estado aquí antes. En su lugar, siguen con la práctica ridícula de pagar al monstruo.

– ¡Qué es eso?
– ¿Godzilla? Un monstruo aterrador. Cuando Godzilla no encuentra peces en el mar…sale a devorar hombres. Cuando yo era joven, le hacíamos sacrificios a los humanos, a Godzilla, si había poca pesca. Ataban a una mujer a una balsa y se la dejaba a la deriva. Los otros bailábamos, como esta gente ahora, para calmar al monstruo.
– ¿A Godzilla?
– Si.

Saldan la deuda con mujeres, salarios, le dan programas de TV y papeletas. Pero le paguen lo que le paguen, no es nada comparado con lo que tendrían que pagar, si realmente intentaran compensar lo que el monstruo ha hecho por ellos. Y no tiene sentido separar las partes de la cooperación y ponerle una etiqueta con un precio. Al monstruo no le puedes pagar. Al final solo puedes encadenarle o dejarle libre.

2.- LO QUE TE HACE RICO (TE HARÁ POBRE)

El Imperio finge ser el Gran Imperio, el constructor que crea milagros a partir de la nada, que va al espacio y más allá. Pero si lo piensas, descubrirás que no puede construir naves espaciales sin los grifos de tu bañera y la plancha de tu armario. Imagina por un momento un día sin cooperación, un día fuera de la historia y del sistema mundial, fuera del dominio de lo social.

Primero te levantas tarde porque llevas días esperando a que se te ocurra como construir un despertador, pero todavía sin éxito. Tras horas observando un árbol en llamas por efecto de un rayo, por fin se te ocurre que el fuego podía calentar tu desayuno. Tras una temporada en Turquía -y unas cuantas diarreas y retortijones después-, te enteras de que la cocción mata a esos pequeños seres aeróbicos y que solo la combinación de fuego, agua y granos tostados produce un buen café. Te gustaría dedicar el día a celebrar este triunfo, pero tienes que irte porque tienes que ir a la oficina. Para ello construyes un autobús, que va mucho más rápido si primero inventas la rueda. Tras llegar a la oficina, antes de encender el ordenador tienes que bajar a la mina e extraer carbón para producir electricidad. Y ahora te das cuenta de que no sirve de mucho, si no te paras a inventar un abecedario. Y no te olvides de darte a luz, de alimentarte y de defenderte del frío y de los animales mientras creces. Y no te vendrían mal unas lecciones sobre comportamiento social. Tras una caminata nocturna hasta casa -te robaron el autobús porque no se te ocurrió introducir un sistema social de propiedad-, no hay nadie a quien molestar con tus frustraciones diarias. No hay televisión, películas o cerveza fría, ni palomitas o alitas de pollo, sin ir antes a cazar o recolectar. Pero estas tan cansad* que prefieres irte a dormir con hambre. Ojala tuvieras una cama. No hay diversión sin cooperación, pero la vida con cooperación no es necesariamente divertida.

La forma dominante de cooperación es la cooperación forzosa. Los poderes que construyes en cooperación te son arrebatados y usados en tu contra, porque tu no los controlas, sino que tu eres controlad* por ellos, o por aquell*s que controlan esos poderes colectivos.

¡Arriba las manos! ¡Eres un traidor! ¡Eres un criminal! ¡Un espía ruso!

Las estructuras de cooperación se vuelven reglas de obediencia, que debes seguir. Las estructuras de cooperación se vuelven reglas de eficiencia que debes seguir. Y la gente con la que una vez quisiste trabajar, vivir, compartir, no son más que títeres manejados por otr*.

Lo que te hace rico, la cooperación, se convierte en lo que hace pobre. Y los instantes de relajación o de disfrutar del fruto de la cooperación colectiva, solo son momentos felices aislados en un sueño sin fin de tiranía y explotación. Eso es el progreso, te dirán.

Much*s no tardan en culpar al Estado y al Capital, y no se equivocan, pero hay un Estado en cada padre y un padre en cada Estado. Hay un Capital en cada poder coordinado y organizado. Y el miedo al monstruo es compartido por la jerarquía de toda organización social.

Os voy a dejar muy pronto. Y perdonarme si me expreso con rudeza. El universo se va haciendo más pequeño cada día y la amenaza de agresión por parte de algún grupo no se puede tolerar. Ha de haber seguridad para todos, o nadie se sentirá seguro. Esto no significa renunciar a nuestras libertades salvo a la libertad de actuar de modo irresponsable. Vuestros antepasados lo sabían cuando hicieron leyes para gobernarse y crearon policías para obligarse a cumplirlas. Los otros planetas hace tiempo que hemos aceptado este principio. Tenemos una organización para la protección mutua de nuestros planetas y para la completa eliminación de la agresión. Esta basa su autoridad, desde luego, en una fuerza de policía que la protege. Para la policía, creamos una raza de robots. Su función es patrullar por los planetas en naves como ésta, para salvaguardar la paz. En caso de agresión, les hemos dado poder absoluto sobre nosotros. Este poder no puede revocarse. Al primer signo de violencia, actúan automáticamente contra el agresor. El castigo a las provocaciones es demasiado terrible para arriesgarse. Como resultado, vivimos en paz. Sin armas ni ejércitos, seguros de que estamos libres de agresiones y guerras, libres para emprender las más beneficiosas empresas. Nosotros no pretendemos haber logrado la perfección, pero tenemos un sistema. Y funciona.

La cooperación forzosa, el control de los monstruos, es el principal objetivo de cualquier sistema educativo. L*s niñ*s y l*s adolescentes apoyan a los monstruos, pues ell*s mism*s están creciendo, cambiando, alterándose, ganando fuerza gracias al acceso a los poderes de la cooperación, rebelándose contra el cambio de autoridad y las convenciones.

– Me temo que me equivoqué al aconsejarle que perdonara a Harry.
– ¿Quien sabe amigo mio? Cuando las mujeres alcanzan la madurez la Madre Naturaleza a veces lleva su frustración hasta lo irracional, igual que el hombre de mediana edad de nuestra época, que se sorprende mirando con deseo a una veinteañera.
– ¡Harry!
– ¿Qué ha sido eso?
– ¡Harry!
– Avisaré al Dr. Cushing.
– Harry. ¡Que venga Harry!
– Nancy Nancy, tranquilizate ¡Morfina! Harry está durmiendo. Ahora viene.
Bang! Bang! Bang!

El sistema favorece toda forma de cooperación forzosa que pueda controlar a esos jóvenes monstruos y si falla una herramienta, el sistema pasa a la siguiente sin más miramientos.

– Harry, esas granadas de gas que inventó Gino…Bromeando, dijo que si encontrábamos dinosaurios en Marte las granadas acabarían con ellos. Si nada funciona ¿y si usamos gas?…
– ¡Que tamaño!
– Hace ocho días era así.
¿Cómo puede crecer tan rápido?

Esta actitud contra nosotr*s no cambia. Como adult*s ya estamos acostumbrad*s a ser parte del monstruo de la cooperación colectiva -a veces llamada proletariado, multitud, masas-, al que mantienen ajeno, controlado científicamente, encadenado, sin ninguna dignidad.

También desempeñamos otros papeles; client*s, consumidor*s, soci*s, amantes, pero una parte crucial de nosotr*s es parte del monstruo, encadenado y deshonrado, de la fuerza de trabajo colectiva. Somos parte del piloto, pero también de la nube que es bombardeada.

– Fascinante, realmente fascinante.
– Desde aquí lo verá mejor.

Y somos conscientes de ello.

3.- QUITARSE LA MASCARA

Por un lado la cooperación no parece liberarnos. Por otro, sin cooperación tampoco seremos libres. ¿Cómo podemos ser libres en cooperación? ¿Qué es la cooperación libre? Para comprender la cooperación libre primero debemos entender los tres pilares de la cooperación forzosa.

El primer principio de la cooperación forzosa es:
¡NO TOQUES LAS REGLAS BÁSICAS!

La cooperación forzosa no es tiranía, o, para ser precisos, no es algo que parezca tiranía a primera vista, pero las reglas básicas no cederán ante nadie. No son negociadas entre los miembros de la cooperación, ya sean l*s obrer*s de la fábrica, l*s emplead*s de una oficina, las mujeres y l*s hij*s en la familia patriarcal o l*s afectad*s por las decisiones de una determinada institución. Las reglas básicas se guardan tras puertas de hierro. La gente y las posiciones pueden ser cambiadas, parte de la distribución de valor se puede negociar, las reglas menores pueden ser cambiadas o alteradas, o incluso pueden rechazarse, pero la base de la cooperación, sus reglas básicas, son intocables por los miembros reales de la cooperación.

El segundo principio de la cooperación forzosa es:
¡NUNCA PARES LA MÁQUINA!

La cooperación forzosa no convierte a la gente en robots, o,para ser precisos, no los convierte en algo que parezcan robots a primera vista. Puedes hablar. Puedes discutir mientras trabajas. Puedes hacer propuestas o incluso enviar notas de protesta. Algunas cooperaciones forzosas incluso te dejan votar, o formar parte de sistemas participativos o de las llamadas ‘situaciones de habla’, donde puedes aducir que algunas reglas con irracionales, y que trabajarías mejor sin ellas.

– ¿Este aparato funciona con un frío extremo?
– El funicular funciona a 30 bajo 0.
– ¿Y a menos temperatura?
– Nunca hace menos.

Pero nunca jamás uses el poder material para favorecer tus intereses. No congeles los cables. No detengas la góndola. No hagas huelga, no pares de trabajar mientras negocias. Fracasará y sera considerado un comportamiento monstruoso. Si lo intentas, serás bombardeado.

– ¡El cable! ¡Se va a romper!

– Muy bien todo el mundo fuera.

El tercer principio de la cooperación forzosa es:
¡OBEDECE O PAGA!

He venido a exponeros estos hechos. No nos interesan los asuntos internos de vuestro planeta, pero si amenazáis con extender vuestra violencia, la Tierra quedará reducida a un montón de cenizas. La elección es simple: uniros a nosotros y vivir en paz o seguir como hasta ahora y ser destruidos. Esperamos vuestra respuesta, la decisión es asunto vuestro.

No toda cooperación forzosa usa un látigo, o para ser más precis*s, no toda cooperación forzosa usa un látigo que parezca un látigo a primera vista. En muchos casos, no estamos obligad*s abiertamente a hacer lo que nos dicen, pero no tiene mucho sentido negarnos, porque si no cooperamos, o si se rompe la cooperación, o se arruina, somos nosotr*s l*s que pagamos.

Si discutimos con el jefe y dimitimos, la empresa sigue siendo suya y nos vamos con las manos vacías. Ese ‘obedece o paga’ simplifica las decisiones en la cooperación forzosa.

Ahora que entendemos cómo funciona la cooperación podemos articular los tres principios de la cooperación libre.

El primer principio de la cooperación libre es:
¡HAZTE CON LAS REGLAS!

En una cooperación libre, las reglas pueden cambiarse. Cada persona es libre de rebatir las reglas que son decididas por los miembros de la cooperación. No hay ‘reglas sagradas’ guardadas tras puertas de hierro y que no puedan ser cambiadas por los miembros de la cooperación.

El segundo principio de la libre cooperación es:
¡VE A POR TODAS!

En una cooperación libre todos los miembros tienen el mismo poder para influir en las reglas. Este poder no viene dado por estructuras formales de toma de decisiones: hablar o votar no es suficiente.

– ¿Ha vuelto a hablar con el consejo?
– Si, no cooperarán.

El verdadero poder reside en la libertad y capacidad de abandonar la actividad cooperativa, de contenerse, de irse, de poner límites y condiciones a nuestra participación, a decir o indicar ‘No’ si es que no.

El tercer principio de la cooperación libre es:
QUEDATE SÓLO DONDE PUEDAS IRTE Y DONDE TU MARCHA TENGA SENTIDO

En una cooperación libre, el ‘precio’ de que la cooperación se rompa, llegue a su fin, de que alguien se vaya, de que la cooperación pierda fuerza o no funcione bien, es similar (y asumible) para todos los miembros de la cooperación. Solo bajo esta condición, abandonar la actividad cooperativa no es chantajear a l*s otr*s. Solo bajo esta condición, todos los miembros de la cooperación tienen el mismo poder de negociación. Significa que los miembros pueden cesar la cooperación sin pagar un alto precio; y la marcha de algún miembro tendrá efectos reales en el resto, que lo interpretarán como el precio que pagan. Así que, esta perspectiva negativa puede impulsar nuevas negociaciones. Porque no solo deseas que te dejen hacer esto o aquello, también quieres que l*s otr*s hagan esto o aquello, o que no lo hagan. Para ello necesitas un poder de negociación equitativo. Sin poder de negociación, dejarán que te ahogues.

– Gracias ¿por qué lo hiciste?
– ¿Por qué hice qué?
– Venir tras de mi.
– Siéntate. Lo hice para salvarte la vida, pero veo que no tiene importancia para ti o para esa gente.
– ¿Es importante?
– ¿No ves que 20 de tus amigos veían cómo te ahogabas y ninguno movió un dedo para salvarte? Una curiosa actitud. Un curioso mundo, este. ¿No te interesa lo más mínimo quién soy yo y de dónde vengo?
– ¿Debería interesarme?

Conseguir poder de negociación suele significar organizarse. Sin la solidaridad de l*s demás, en muchos casos no puedes igualar los poderes de negociación.

– ¡Tú! ¿Todos vosotros! Me vuelvo a mi época. Ni siquiera me molestaré en hablar de este desesperanzador futuro. ¡Allí al menos moriré entre hombres!

En una cooperación libre, ha de hacer una reorganización constante de las reglas, la apropiación individual y las solidaridades, para mantener equitativo el poder de negociación entre los miembros. Conseguir que el poder de negociación sea equitativo -mediante el cambio de reglas, la apropiación individual, la solidaridad-, es la base de cualquier política de emancipación y la definición básica de una política de izquierdas. Esa es la definición básica de ser alguien, de estar entre otros que reconocen tus méritos.

La cooperación libre no es otra cosa que quitarse la máscara y pedirle a l*s otr*s que la asuman. Porque la mayoría de las cooperaciones suenan bien mientras llevas la máscara que te han diseñado; mientras encajes en lo que l*s otr*s creen que es apropiado para tí; mientras hagas lo que otr*s quieren que hagas. Pero sólo te das cuenta del valor de la cooperación cuando hay un conflicto, cuando pides un cambio, cuando te quitas la máscara.

– Eso no es cierto.
– Te lo advertí Capitán. Dí la verdad o atente a las consecuencias. ¿Cual es el plan de ataque?
– No hay ningún plan de ataque.
– Te mostraré que les pasa a los que se oponen a mi. ¡Mira Capitán! El desintegrador beta.
– ¡Esto destruyo la estación espacial!
– Sí, y también destruirá la Tierra.
– ¿Y la gente? ¡Las vidas de millones de personas! Reconozco que los terrestres han sido pendencieros e insensatos en el pasado. ¡Pero no somos una amenaza para tu mundo!¡Lo juro!

– Te entiendo mejor de lo que te entiendes tú. Niegas el amor del hombre y lo sustituyes por odio y por una pasión por ese poder monstruoso que tienes.
– ¿Monstruoso?
– No eres solo una reina. También eres una mujer. Y una mujer necesita el amor de un hombre. Déjame verte la cara.
– ¡Mirame!
– Lo siento. ¡Ahora comprendo!
– Quemaduras por la radiación. Los hombres me hicieron esto. Los hombres y sus guerras. Dices que necesito el amor de un hombre. Muy bien, ahora que lo sabes, ¿me darás ese amor?
– ¡No entendía!
– ¿Qué no entendías? ¡Guardias, guardias!

Pero los tiempos cambian. Los monstruos cambian. El Imperio cambia. Tras destruir la brecha entre los Morlocks y los Eloi, George regresa a su tiempo para una decepcionante cena con sus amig*s y vuelve a marcharse con la máquina del tiempo. Filby, que finalmente regresa porque le cree, descubre que George ya se ha marchado.

– No es propio de George volver con las manos vacías, intentar construir una civilización sin un plan… ¿Seguro que no se ha llevado algo con él?
– Nada… Salvo tres libros.
– ¿Cuáles?
– No lo se. ¿Es importante?
– Supongo que no… ¿Pero qué libros se hubiera llevado usted?

Claro que Geroge se llevo unos libros y sabemos cuales fueron.

4.- Los libros que se llevÓ George

Para un camino común para un futuro basado en la libre cooperación son necesarios cambios en el marco de la sociedad. Esos son los libros que George se llevo.

– ¡Ingratos! ¿Qué vais a hacer sin mi? Sólo yo puedo mostraros la salida de mi reino.
– ¡Cuidado!
– ¡Ahhhhhh!

El primer libro era:
‘Crear una sociedad de código abierto’

Crear una sociedad de código abierto supone el libre acceso a la riqueza colectiva de la cooperación para todo el mundo, destruyendo los muros que separan a la gente de los frutos de su trabajo y su historia.

Es la ciudad sumergida. Tras 5000 años, el hombre contempla la ciudad perdida de la Atlántida.

Conseguir una sociedad de código abierto no es tan fácil como parece. No basta con dejar abiertos los códigos. La gente tiene que poder leerlos. Necesitan poder aprenderlos de una forma viable para ell*s. Una sociedad de código abierto es algo más que el libre acceso al conocimiento y cooperación colectivos. Supone el libre acceso a la riqueza colectiva, un salario básico garantizado para tod*s -independientemente de su trabajo o situación-, ya sea en dinero, servicios o acceso a la tierra y al capital. Que cada vez más partes de la riqueza colectiva sean de código abierto también supone una desviación general de capital. Un sistema que ofrece alternativas para l*s que quieren cesar una cooperación, supone el acceso al núcleo de la riqueza colectiva, no sólo a sus márgenes. Si esto es Comunismo, es una versión bastante complicada, que sigue teniendo estructuras de propiedad, pero dentro de un concepto de propiedad abierto a la intervención de l*s que cooperan y donde las partes centrales de la riqueza colectiva se entregan a la multiplicidad de colectivos reales, no al Estado o a una élite.

El segundo libro fue:
‘Crear una red mundial de organizaciones sin ánimo de lucro’

– ¡Mensaje de la central!
– No estoy. Seguro que es el jefe de armamento espacial para pedir un informe sobre la pérdida de Orión, diez copias.

Una organización sin ánimo de lucro hace lo mismo que una empresa capitalista. Utiliza recursos y trabajo compartido y produce bienes, servicios, conocimientos e información. Separa una parte de sus recursos para invertirlos, para la investigación, para desarrollar nuevas ramas de su actividad, solo que esta controlada por la sociedad, y sus libros y decisiones son abiertos, sin entregar un cheque en blanco llamado ‘beneficio’.

Una organización sin ánimo de lucro es parte de una red de negociación colectiva sobre condiciones laborales, relaciones de intercambio, uso de recursos colectivos y trabajador*s. Cuanto más pequeña más libertad debería tener. Cuanto más grande más controlada estará, y más probable será que se rompa.

– ¿Podemos continuar?
– Si, claro.
– Rellené el formulario todo lo que pude. No sabía que poner en ‘motivo de accidente’ ¿Qué pongo?
– ¿Podría ayudarme, General?
– ¿Fue otro de sus chistes, como de costumbre?
– Podría decirte que sí. Fue muy divertido…
– Escriba: ‘destruida por impacto de tormenta magnética’.
– Por ahora bastará, pero tendrá que enviar un informe detallado de todas formas. Su firma por favor.

Y por supuesto, l*s que allí trabajen tienen que tomar las decisiones, pero no sin dar derechos de co-decisión a l*s afectad*s por sus actividades.

– Habría que hacer algo contra el papeleo. ¿Qué opina?
– Nosotros también tenemos problemas.
– Comparados con los suyos, nuestros problemas son pequeños. Sólo tuvimos que disparar a una supervisora.
– ¿Una supernova? ¿Qué es una supernova?

Suena complicado, Lo es. Es un sistema no exento de burocracia, impuestos, leyes, controles y reuniones aburridas. ¿Pero a quien quieres dar el control de la economía global? ¿A Bill Gates?

El tercer libro era:
’99 juegos para cuando estás cansado de la regla colectiva’

La estructura con la que l*s que crean una cooperación, dirigen junt*s la cooperación, no es fácil. Aunque tiene su atractivo, también te volverá loc* a menudo. Te pasará con las fábricas, las escuelas, los pueblos y las ciudades, con la cooperación internacional y con tu familia. Te pasará con tu vida sexual y tu club de bolos. Esto debería considerarse algo normal, así que ‘Los 99 juegos para cuando estas cansado de la regla colectiva’ no debería fallar en ninguna biblioteca de la libre cooperación… Y acuérdate de pedir la versión para adultos.

El ama de llaves no se dio cuenta de que George se había llevado cuatro libros, pero el cuarto estaba en blanco, porque George quería escribirlo. Era sólo una libreta, pero era el libro más importante de los cuatro. Su título sería ‘Nunca digas que no a un peligro’, y George iba a escribirlo a partir de su experiencia con las peculiaridades de la ideología Eloi.

– ¡Deténganse! ¿Qué pasa aquí? No se queden ahí como borregos. ¿Quíeren contestarme? ¿Qué pasa?
– No pasa nada. No hay peligro.
– ¿Qué es lo quiere decir?
– No hay peligro.
– Mediados del siglo XX, caían bombas, la gente gritaba… ¿No hay peligro? ¡No! ¡Eso termino, ya paso! ¡Ya no hay máquinas voladoras, ni bombas, ni guerras!
– Los Anillos nos contaron esa historia.
– ¡Pero no la entendieron! ¡No han entendido nada! Hace mucho que los hombres aprendieron a ocultarse bajo la tierra cuando sonaban las sirenas, para huir de la muerte. Pero eso ya pasó. ¡Esos hombres están muertos, y los que los mataban, también!
– Pero no hay nada que temer. No hay peligro.

En los viajes en el tiempo conocerás a mucha gente que te dirá que han alcanzado la libertad y la igualdad, que han cambiado la sociedad, o una cooperación, de tal forma que ya no hacen falta cosas feas, como el conflicto, el poder de negociación, los gritos o presionar a l*s demás para que hagan algo o para que no lo hagan. Pero la búsqueda de la libre cooperación no acaba porque haya software libre y panaderías gratuitas en cada esquina. No acaba porque se nacionalicen los medios de producción, o porque todo el mundo sea amable o la cooperación parezca armoniosa o l*s buen*s dominen a l*s mal*s. Solo se verá, si hay conflicto o si las cosas se ponen feas. La redistribución del poder de negociación nunca cesará.

– Necesito ayuda.
– Pues has venido al lugar indicado.
– Acabo de ver… Les parecerá una locura, pero tienen que creerme. Acabo de ver un monstruo.
– ¿Y quien no ha visto un monstruo?
– Hablo en serio.
– La creo. ¿De qué color era el suyo?
– Son como nosotros.
– Bueno, no todos somos iguales.
– No me están escuchando.
– Claro que sí. Max ponle a la señorita un…. ¿Qué estaba bebiendo cuando vio el suyo?

Siempre habrá trabajo para un monstruo que va a Tokio.

– Lo curioso es que no parecía una borracha.

Monstruos (por orden de aparición)

La bestia de otro planeta. El monstruo de los tiempos remotos. Godzilla. la humanidad en peligro. El valle de Gwangi. La mujer y el monstruo. The Trollenberg Terror. Hace un millón de años. Raumanpatrouille Orion. El increíble hombre menguante. En el corazón de la tierra. 1984. La máquina del tiempo. Ultimátum a la tierra. El ataque de la mujer de los 50 pies. El terror del más allá. El ataque de los cangrejos gigantes. World without end. La rebelión de los planetas. Viaje al centro de la Tierra. Me casé con un monstruo del espacio exterior.

5 Respuestas a “Reglas, monstruos y libre cooperación

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