O no lo entiendo o lo entiendo demasiado

'Park Fiction' presentado por Christoph Schaefer

Por @Ricardo_AMASTE

Esta tarde he estado en la primera sesión de las ‘II Jornadas de arte y políticas públicas‘ en el marco de eremuak, en Artium en Gasteiz. Tratando de contextualizar brevemente, eremuak es un programa del Dpto. de Cultura del Gobierno Vasco en relación a las prácticas artísticas contemporáneas. Un programa siempre en versión beta, que se define como abierto y disruptivo, para crear contextos artísticos, generar conocimiento y difundirlo en la sociedad. Estas segundas jornadas se centran en los discursos de legitimación que informan a las políticas públicas explorando cuestiones como: los nuevos marcos institucionales, los procesos auto-instituyentes, las prácticas colectivas, las definiciones de participación en el arte y la sociedad, las formas de financiación o las leyes de mecenazgo y las políticas patrimoniales.

La verdad es que me ha resultado una experiencia bastante frustrante, decepcionante, tristemente masoquista. No tanto por el contenido de la tarde (más bien al contrario); ni siquiera por el que considero muy fallido dispositivo de presentación-debate (imposible pensar en establecer una conversación); sino por comprobar una vez más, que no somos capaces ni siquiera de imaginar posibilidades que nos sitúen más allá de la patética decadencia signo del tiempo que nos ha tocado vivir.

Tirando del hilo de la pregunta con que Natxo Rodríguez cerraba las intervenciones, sobre qué pintamos aquí, me pregunto también cuál puede ser el sentido de todo esto. Cuando todo está tan claro como muestra PRPC en su comunicado sobre la BIACS (que no es más que la misma mierda con la que tod*s estamos acostumbrad*s a convivir en las políticas culturales de nuestros respectivos territorios); cuando no podemos huir de la paradoja de que el mundo, nuestras preguntas y respuestas, nuestras contradicciones, se repitan interminablemente, devaluandose además nuestra capacidad propositiva, siendo un claro signo de audacia y ecología recurrir a propuestas formuladas anteriormente como han hecho bulegoa z/b con Isidoro Valcarcel Medina; cuando en nuestros intentos por encontrar sentido y función a nuestras prácticas nos constituimos como tribunal o tratamos de aprender de la policía, como nos mostraban Iratxe Jaio y Klaas van Gorkun, desde la retaguardia como lugar desde el que estrangular al sistema cuando en realidad lo que (creo) nos pasa es que nos asfixiamos en nuestra propia impotencia individual y colectiva; cuando somos demasiado conscientes de que somos quienes organizamos la colonización de las nuevas subjetividades ya sea desde el Park Fiction o al servicio de universidades privadas; cuando como nos enseñaba Txuspo Poyo, desvelamos la eterna espera a Godot y damos el aviso de que van a por nosotros, pero seguimos a la espera sin saber quienes son realmente esos que nos amenazan y mucho menos quienes somos ese ‘nosotros’ (y es que probablemente en gran medida seamos l*s mism*s); cuando no hay duda de que el trabajo del arte lo pagan principalmente l*s propi*s artistas con autotransfusiones dopantes como respondía Christoph Schaefer a Peio Aguirre, flujo sanguineo autoprecarizante y autodestructivo (y el resto lo pagan los poderes públicos y privados de los que el arte siempre ha sido dependiente, por mucha excepcionalidad que reclame); cuando lo que determina el futuro del tejido artístico no son sus más o menos acertadas derivas e intentos entre lo instituido e instituyente, sino la política y los políticos de turno, como demuestra la experiencia de la AAVC; cuando resulta fácil criticar la institucionalización de las asociaciones y plataformas de artistas con sus muchas limitaciones, pero parecemos rehuir la institucionalización de nuestros propios procesos y trayectos personales; cuando decimos que eremuak es un dispositivo imperfecto e impreciso que invita a ser penetrado, pero luego resulta que sólo quiere serlo de forma figurada y más aún, no por cualquiera y desde luego no de forma horizontal; cuando terminamos a la hora, ajustándonos a los tiempos, porque somos tremendamente obedientes o quizá es que estamos desganad*s;… Cuando no sabemos si el problema son las escasas capacidades y posibilidades del arte y l*s artistas o simplemente es que toda esta incapacidad y confusión no es más que un síntoma general.

No se... Puede que subrayar los conflictos, desvelar los mecanismos perversos o compartir las esquizofrénicas contradicciones ya sea más que suficiente. Probablemente, como me decía Pedro G. Romero, el problema sea simplemente mío, que tengo demasiadas expectativas (o expectativas equivocadas). O quizá sea sólo que esta tarde no ha sido más que la faceta más inofensiva de un maldito día, cuando habría necesitado que fuese lo contrario.

Otros post relacionados con eremuak:
Sobre II Jornadas. 20 octubre 2012, Artium. Como una almeja proyectándose al futuro desde la ahoralidad
>Sobre I Jornadas. 20 y 21 de enero de 2012, Artium, Sobre eremuak, arte, contexto y políticas públicas

Una respuesta a “O no lo entiendo o lo entiendo demasiado

  1. Que bueno, cambiamos mucho y nos adornamos, pero no nos trnasformamos, eso requiere ponerse de frente y arriesgar integralmente, cuerpo, mente, emoción, con un yo director y consciente. El loco consciente.

    El proceso primario de energía libre está totalmente saturado en el proceso secundario de atadura de la energía, moviendonos entre el impulso visceral y la administración robotiana.

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