
Por ahora es sólo una idea articulada en un marco de oportunidad*. Un proyecto desdibujado que no hemos querido definir más, para que vaya cogiendo forma por el camino, dejando suficiente espacio y margen de maniobra. Una plataforma work in progress, sin forma ni modelo definido, que se pretende abierta y flexible, que co-evoluciona con su entorno, según los intereses de los agentes que conforman su comunidad en cada momento.
Una iniciativa que surge al mezclar una atracción subjetiva y vital por el “procomún”; una inquietud con sentimientos encontrados, ante la falta de iniciativa ciudadana y su promoción institucional bajo el paraguas del “emprendizaje social”; y una necesidad de pasar del deseo formulado de colaborar, a la práctica real y efectiva, facilitada por “dinámicas colaborativas”, que rompan nuestras inercias y miedos que nos impiden compartir y co-crear.
Un proceso creativo colectivo que, entre la teoría y la práctica, desde situaciones concretas, intenta afrontar retos cambiando la forma en que nos enfrentamos a ellos, a partir de metodologías basadas en la empatía, la contextualización o el prototipado. Un laboratorio ciudadano desde el que formular preguntas que quizá perezcan nuevas, pero que son las mismas de siempre: ¿Estamos preparados para producir entre iguales y crear valor común? ¿Podemos reclamar un gobierno entre iguales y ser capaces de auto-gestionarnos? ¿Podemos sostener la propiedad entre iguales y saber defender el procomún frente a la apropiación privada?
Una forma de explicar qué es lo que son las cosas, que más que aclarar, intenta despertar la curiosidad y el espíritu crítico, nos invita a buscar nuestras propias respuestas y compartirlas junto a nuevas preguntas. Una isla hacia la que poner rumbo sin saber muy bien a donde vamos.




